El acto comenzó con las palabras de la directora de Igualdad de Género (DIGEN Salud) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH), profesora Denisse Quijada, quien abordó, en primer lugar, los tiempos de incertidumbre que atraviesa actualmente el mundo, marcados por conflictos internacionales que ponen en riesgo la integridad de las mujeres.
En ese contexto, advirtió que “en tiempos de guerra la violencia contra las mujeres se intensifica, aumentando de forma significativa las consecuencias físicas y psicológicas para nuestro género, dado que somos utilizadas como una estrategia de dominación. Por ello, la comunidad internacional ha reconocido la necesidad de incorporar una perspectiva de género en la resolución de conflictos”. En esa línea, enfatizó que “una paz duradera no puede construirse sin la inclusión de las mujeres ni sin abordar las desigualdades de género que atraviesan los conflictos”.
Como segundo eje de su intervención, abordó la situación de las mujeres en el mundo laboral, destacando la conquista de nuevos espacios, aunque aún lejos de la verdadera igualdad de condiciones: “Las mujeres continúan enfrentando brechas salariales, mayor precariedad laboral, segregación ocupacional y una menor presencia en cargos de liderazgo”, señaló.
Esta realidad se produce, además, en un contexto en que muchas mujeres desarrollan —frecuentemente en doble jornada— la invisibilizada labor del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. “Este trabajo, que sostiene la vida cotidiana —cuidar a niñas y niños, a personas mayores, a personas enfermas y realizar tareas domésticas— ha recaído históricamente sobre las mujeres”, afirmó.
Aunque estas labores no aparecen reflejadas en los indicadores económicos, resultan imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad. “Reconocer esta desigual distribución del trabajo es fundamental para avanzar hacia sociedades más justas, donde el cuidado sea comprendido como una responsabilidad social compartida y no como una carga individual que recae casi exclusivamente en las mujeres”, sostuvo la directora.
En tercer lugar, profundizó en las múltiples formas de violencia contra las mujeres presentes en distintos ámbitos de la sociedad chilena. Si bien reconoció que “Chile ha avanzado en el reconocimiento jurídico y político de esta problemática”, advirtió que “las cifras y las experiencias de muchas nos recuerdan que aún queda un largo camino por recorrer”.
En ese sentido, afirmó que “erradicar la violencia de género implica no solo fortalecer las respuestas institucionales, sino también transformar las relaciones de poder, cuestionar los estereotipos de género y promover una cultura basada en el respeto, la igualdad y los derechos humanos”.
Como cuarto eje, abordó la vida íntima de las mujeres como “un ámbito que históricamente ha sido regulado, controlado y muchas veces silenciado”. “Durante siglos, las normas sociales han intentado definir cómo debemos ser las mujeres, cómo debemos vivir nuestra sexualidad, cómo debemos relacionarnos afectivamente y qué decisiones podemos tomar sobre nuestros cuerpos y proyectos de vida”, mencionó. “La autonomía sobre el propio cuerpo, sobre la maternidad y sobre las relaciones afectivas y sexuales ha sido uno de los grandes campos de disputa en la historia de los derechos de las mujeres”, agregó.
En ese sentido, planteó que “avanzar hacia una sociedad más igualitaria implica reconocer el derecho de todas a vivir su intimidad con libertad, dignidad y autonomía”.
Para cerrar su intervención, la profesora Denisse Quijada recordó a las madres, abuelas y bisabuelas, así como a las “cientos de mujeres invisibles para el sistema en distintas partes del mundo”. “La igualdad de género no es solo una demanda de las mujeres; es una condición indispensable para construir sociedades más justas, democráticas y humanas. Esta fecha nos permite hacer memoria, generar conciencia y mirar a quienes han permanecido invisibles”, expresó.
Terminando, invitó a todas las presentes a que “hablemos de trabajo doméstico, de salud mental, del cansancio y de las desigualdades. No dejemos que nuestros avances y derechos se estanquen. Sigamos avanzando para mejorar nuestras condiciones de vida”, concluyó.
Redes de apoyo y comunidad
La jornada continuó con las palabras de Brenda Recabarren, subdirectora de Servicios de la FMUCH, quien invitó a reflexionar sobre el sentido profundo de esta conmemoración y el valor de las redes de apoyo entre mujeres: “Más que una simple fecha en el calendario, es una invitación a la acción, a recordar la valiosa historia de quienes nos precedieron en la búsqueda de derechos y oportunidades”, expresó.
La subdirectora de servicios destacó que el lema elegido para este año —Juntas nos sostenemos, nos cuidamos— refleja una dimensión colectiva del avance de los derechos de las mujeres: “Es una frase sencilla, pero que encierra una verdad esencial. Resume algo que muchas de nosotras conocemos de primera mano: que los grandes avances, las resistencias y los logros más significativos rara vez llegan en soledad; se forjan en comunidad, en esas redes de apoyo tejidas con cariño”.
En ese sentido, enfatizó que el progreso de las mujeres en la sociedad no se explica únicamente por trayectorias individuales, sino por vínculos solidarios que permiten avanzar colectivamente: “Cuando una mujer tiende una mano a otra, cuando comparte generosamente su conocimiento, cuando acompaña en los momentos difíciles o celebra los éxitos ajenos con alegría, está construyendo algo mucho más grande que una trayectoria individual: está fortaleciendo nuestra comunidad”, afirmó.
En ese contexto, subrayó la importancia del cuidado mutuo dentro de los espacios laborales y comunitarios: “Cuidarnos entre mujeres implica escucharnos activamente, respetarnos profundamente, generar espacios seguros y de confianza y construir ambientes donde cada una de nosotras pueda desplegar plenamente su talento y su potencial”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a reconocer a quienes han sostenido los caminos de muchas mujeres a lo largo de sus vidas: “Que esta conmemoración sea también una pausa para agradecer y reconocer a todas las mujeres que a lo largo de nuestra vida nos han sostenido: nuestras madres, hermanas, amigas y colegas. Porque cuando las mujeres se sostienen entre sí, no solo se fortalecen ellas, fortalecen nuestras organizaciones, nuestras comunidades y la sociedad en su conjunto”, concluyó.
Reconociendo avances y desafíos
Posteriormente, tomó la palabra María Carolina Aguilar, supervisora de Aulas Docentes de nuestra facultad, quien inició su discurso recordando la historia de lucha que dio origen a esta conmemoración: “Hoy, en este Día Internacional de la Mujer, quiero comenzar dando las gracias. Gracias a todas las mujeres que a lo largo de la historia lucharon y sacrificaron tanto, incluso sus vidas, para que hoy nosotras tengamos más derechos y podamos ser parte de la construcción de una sociedad más justa”, señaló.
También destacó el aporte cotidiano de las mujeres en los distintos espacios de trabajo de la institución: “Quiero agradecerles a ustedes, a cada una de las mujeres que está aquí, porque cada una, desde su rol, desde su historia personal y desde su trabajo de todos los días, aporta algo muy valioso. Muchas veces con desafíos, con cansancio, con dificultades, pero aun así seguimos adelante y eso también es parte de nuestra fuerza”, expresó.
Por otra parte, la funcionaria reconoció que, pese a los avances, aún existen brechas en materia de reconocimiento y equidad: “Sabemos que todavía queda camino por recorrer, que todavía hay espacios donde el reconocimiento no es como debiera ser. Pero también sabemos algo muy importante: que no bajamos los brazos, seguimos de pie, seguimos trabajando, seguimos creciendo y seguimos creyendo que las cosas pueden cambiar”, afirmó.
Asimismo, destacó la importancia del apoyo mutuo entre mujeres: “El lema que hoy hemos elegido para este día es algo muy bonito y muy verdadero. Creo que eso refleja mucho de lo que somos capaces de hacer cuando nos apoyamos entre nosotras, porque cuando una mujer avanza, de alguna manera también abre caminos para las demás”, indicó.
Finalmente, cerró sus palabras con un mensaje de inspiración para las nuevas generaciones: “Quiero terminar con una idea simple pero muy sentida: somos mujeres que no solo caminamos, también abrimos caminos; mujeres que no solo resistimos, también transformamos. Cada paso que damos hoy abre caminos para las mujeres que vienen después de nosotras”, concluyó.
Memoria, derechos y transformaciones
La actividad continuó con la intervención de Sandra Jiménez, secretaria de la Dirección de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (DAEC), quien destacó la importancia de la memoria histórica en la conmemoración del 8M. “Estoy segura de que todas y todos quienes estamos aquí conocemos el origen de esta fecha y sabemos que las demandas de aquellas mujeres que murieron luchando por derechos básicos eran justas. Lo que hoy entendemos como derechos fundamentales, en su época formaban parte de una gran lucha que las mujeres libraban por condiciones laborales dignas”, recordó.
Jiménez reflexionó sobre el sentido de esta fecha como un espacio de memoria más que de celebración: “A muchas nos genera incomodidad cuando nos dicen ‘feliz Día de la Mujer’. ¿Podemos celebrar la muerte de tantas mujeres que lucharon para que hoy estemos aquí con derechos vigentes? No. Lo que corresponde es conmemorar, recordar y sacar fuerzas para seguir defendiendo esos derechos”, planteó.
Durante su intervención también abordó los desafíos laborales y sociales que afectan a las mujeres trabajadoras: “Quiero plantear un desafío: avanzar hacia jornadas laborales de 40 horas para las mujeres y para toda la comunidad. Porque también somos mujeres trabajadoras y tenemos roles en nuestras casas. Ese es un desafío que debemos asumir colectivamente”, señaló.
Asimismo, invitó a cuestionar las estructuras que perpetúan desigualdades: “Tenemos que tener la fuerza para romper y derribar el patriarcado. Cuando hablo de patriarcado, hablo de un sistema de dominación política, social y económica que también instala el machismo en los hombres. Nosotros no queremos ser más que los hombres; queremos una sociedad igualitaria, con derechos para todos y todas”, afirmó.
Finalmente, llamó a mantener viva la memoria y la defensa de los derechos humanos: “Hoy es un día para reflexionar, defender y seguir transformando los caminos que debemos transformar. No podemos retroceder. Tenemos misiones que cumplir: ni un paso atrás, sino cien hacia adelante”, concluyó.
Compromiso institucional con la equidad
El cierre de la actividad estuvo a cargo del decano de la FMUCH, doctor Miguel O’Ryan, quien reflexionó sobre el significado del 8M desde su rol como autoridad universitaria: “Al reflexionar sobre qué representa esta fecha, distingo varios motivos relevantes. El primero es su sentido de efeméride: celebrar que la sociedad, tras siglos de postergación, reconozca finalmente de manera categórica los derechos que históricamente se les negaron a las mujeres”, expresó.
El decano destacó los avances alcanzados gracias al compromiso histórico de diversas generaciones de mujeres, señalando la relevancia de este hito para la institución: “Esta conmemoración amerita una celebración y un profundo agradecimiento a todas quienes han permitido avanzar hacia los logros que hoy consolidamos. En mi calidad de decano, quiero reconocer y agradecer vuestra gestión dentro de nuestra comunidad”, afirmó.
Asimismo, la autoridad universitaria subrayó los desafíos persistentes en materia de igualdad, enfatizando la necesidad de alcanzar una transformación estructural en la institución: “Nuestra tarea pendiente es avanzar decididamente hacia una equidad sustantiva: el horizonte en el que ya no sea necesario convocar instancias para exigir derechos fundamentales. Reconocemos que aún queda camino por recorrer para alcanzar esa meta plena”, señaló.
En ese sentido, hizo un llamado a continuar trabajando de manera conjunta: “Necesitamos que nos sigan mostrando cuáles son las principales conquistas que faltan, para que podamos ir trabajando en conjunto y cumplir la labor que nos compete desde nuestras instancias de decisión”, sostuvo.
Finalmente, el doctor O’Ryan ratificó el compromiso de la FMUCH con la igualdad de género y la continuidad de las políticas actuales: “Les puedo decir desde ya que cuentan con el compromiso de este decano y de todo su equipo para seguir avanzando. Este es un movimiento que no tiene posibilidad de retroceder; es un movimiento que empuja a la humanidad hacia adelante”, concluyó.
La conmemoración finalizó con una intervención musical a cargo de la cantautora nacional Trigal Violeta, y un espacio de encuentro entre las y los asistentes, instancia que permitió robustecer el espíritu comunitario de la jornada.
Las reflexiones compartidas durante la actividad coincidieron en un mensaje central: reconocer los avances logrados gracias a décadas de lucha, pero también mantener la atención sobre los desafíos pendientes en materia de equidad, reconocimiento y derechos.