En una jornada marcada por el reencuentro y el fortalecimiento de los vínculos entre la academia y la salud pública, el miércoles 1 de abril de 2026 se realizó la ceremonia de reinauguración del auditorio “Dr. Miguel Sepúlveda Ormazábal” en el Instituto Traumatológico Dr. Teodoro Gebauer. El espacio, que por décadas ha sido el eje de las reuniones clínicas y actividades docentes del centro asistencial, fue sometido a una profunda renovación estructural y tecnológica gracias al convenio asistencial-docente con la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH). Se trata de un recinto emblemático que se recupera para la comunidad, con el propósito de fortalecer la docencia, la práctica clínica y el trabajo colaborativo entre equipos de salud.
Símbolo de recuperación y propósito
El director del Instituto Traumatológico, doctor Ricardo Tolosa, dio inicio a las alocuciones, destacando la carga simbólica de la reinauguración para la comunidad hospitalaria, más allá de su dimensión material: “Hoy no solo abrimos las puertas de un auditorio, hoy abrimos un símbolo. Este lugar vuelve renovado como una idea que llegó a su tiempo, con la convicción de que aquí se generarán aprendizajes, discusiones y nuevas ideas para la medicina”, señaló.
El doctor Tolosa recordó el recorrido del auditorio, que originalmente fue un gimnasio para pacientes y posteriormente se transformó en el principal espacio de reuniones clínicas del instituto. Sin embargo, durante la pandemia, su uso cambió drásticamente: “Este lugar dejó de ser un punto de encuentro y pasó a ser una bodega, reflejo de las dificultades que enfrentamos como sistema de salud. Pero incluso en el abandono, los espacios guardan memoria, y este siempre tuvo un propósito”, explicó.
Asimismo, subrayó el rol de la colaboración institucional en su recuperación: “Reabrir este auditorio no es solo recuperar una infraestructura, es recuperar también una forma de encontrarnos. Es volver a valorar el intercambio de ideas y el trabajo conjunto, porque en salud nadie avanza solo”, afirmó, agradeciendo especialmente el apoyo de la FMUCH y del Servicio de Salud Metropolitano Occidente.
Finalmente, el director proyectó el impacto académico del aula: "Este lugar será testigo de discusiones enriquecedoras, de aprendizajes que evitarán errores, de ideas que aún no existen pero que nacerán aquí”.
Tradición académica y formación de excelencia
A continuación, el doctor Enrique Cifuentes, director del Departamento de Ortopedia y Traumatología de la FMUCH, destacó el valor del auditorio como un espacio formativo con una larga tradición: “Este lugar ha sido testigo del paso de múltiples generaciones de especialistas. Es un espacio cargado de historia académica que refleja el compromiso con la formación en salud pública”, indicó.
En su intervención, enfatizó la relevancia del vínculo entre la universidad y el sistema hospitalario: “La relación entre ambas instituciones ha sido profundamente sinérgica. Aquí no solo se forman especialistas, sino que se transmite una forma de entender la medicina desde el servicio público y el compromiso con la comunidad”, sostuvo.
El doctor Cifuentes también abordó los desafíos actuales en la formación médica: “Hoy enfrentamos un escenario donde la necesidad de campos clínicos es cada vez mayor, lo que nos obliga a fortalecer las confianzas y consolidar un trabajo conjunto que sea efectivo tanto en lo asistencial como en lo docente”, señaló.
Finalmente, valoró el aporte concreto de la universidad en el hospital: “Este auditorio es un ejemplo tangible de cómo la universidad contribuye al desarrollo de los espacios formativos, integrando tecnología y mejores condiciones para la enseñanza”, finalizó.
Por su parte, el doctor Hugo Henríquez, director académico de la FMUCH en el Instituto Traumatológico, centró su discurso en el valor humano del espacio, destacando su rol en la construcción de comunidad: “Este auditorio es, ante todo, un espacio de encuentro. Es un lugar para compartir, para conversar y para construir relaciones que son fundamentales en la práctica médica”, afirmó.
En esa línea, enfatizó la importancia del contacto directo en la formación clínica: “No es lo mismo la interacción virtual que el encuentro cara a cara. Aquí podemos vernos, escucharnos y aprender unos de otros, lo que fortalece la confianza y mejora la atención de nuestros pacientes”, explicó.
El doctor Henríquez también reflexionó sobre el impacto de estos espacios en la formación ética: “Aquí no solo se transmiten conocimientos, sino también valores. Se aprende a reconocer errores, a compartir experiencias y a humanizar la medicina”, sostuvo.
Finalmente, subrayó el sentido último del trabajo médico: “Todo lo que ocurre en este lugar apunta a un objetivo común: entregar lo mejor de nosotros a nuestros pacientes. Ese es el verdadero sentido de nuestra labor”, concluyó.
Colaboración institucional al servicio del país
La doctora Andrea Mena, directora Clínica de la FMUCH, resaltó la importancia de que las instituciones públicas trabajen coordinadamente. Durante su discurso, valoró la modernización del auditorio, que ahora cuenta con pantalla LED de 75 pulgadas, cámara broadcast y sistema para actividades híbridas. “Este es un momento en que se materializa lo que significa que dos instituciones del Estado trabajen de manera articulada. Universidad y sistema de salud se unen aquí para generar un impacto real en la formación y en la atención de las personas”, expresó.
Asimismo, valoró el esfuerzo colectivo detrás del proyecto. “Este logro es resultado de la perseverancia de muchos equipos, desde quienes impulsaron la idea hasta quienes ejecutaron el trabajo. Es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando se trabaja con un propósito común”, señaló.
Finalmente, invitó a la comunidad a apropiarse del lugar: “Tanto para los estudiantes como para los funcionarios, disfruten este espacio para compartir, para comunicar conocimiento y para generar conocimiento”, cerró.
En la misma línea, el decano de la FMUCH, doctor Miguel O’Ryan, enfatizó la misión institucional de Casa de Bello en la formación en salud, destacando la excelencia académica como un sello intransable que se cultiva en el trabajo diario dentro de los hospitales: “Aquí se vive el verdadero espíritu de la universidad pública: formar profesionales en un hospital público de alta calidad, trabajando juntos por el bienestar de la población”, afirmó.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos de una visión transaccional en la relación docente-asistencial. “Hacer universidad no es una transacción. No se trata de una lógica en la que la universidad entrega un ecógrafo o una sala a cambio de recibir becados; esa es una mirada profundamente equivocada de la medicina académica. La esencia de la universidad no está en la infraestructura, sino en las personas y en la calidad de la formación que entregamos. Ese es un sello que no estamos dispuestos a perder”, sostuvo.
El decano concluyó mencionando con orgullo: "La Universidad de Chile son ustedes, son el producto de esta formación de excelencia de la cual no vamos a ceder nunca ni un minuto”, finalizó.
Proyección y desarrollo de la red de salud
La ceremonia finalizó con las palabras de la doctora Daniella Greibe, directora del Servicio de Salud Metropolitano Occidente, quien destacó el rol de la red en este tipo de iniciativas. “El ejercicio de la medicina en todo el sector público siempre ha estado acompañado de la docencia; es algo que trasciende histórica y casi prehistóricamente cómo se transmite la educación. Por esto, el fortalecimiento de los espacios de encuentro es fundamental para una relación asistencial-docente sólida. Estos espacios permiten mejorar la formación y, al mismo tiempo, la calidad de la atención en salud”, indicó.
Además, anunció avances en futuros proyectos de infraestructura: “Estamos trabajando en el diseño de una nueva torre para el instituto, que permitirá responder a la creciente necesidad de espacios. Este es un desafío que asumimos con convicción y compromiso”, señaló.
Finalmente, destacó la importancia de la colaboración interinstitucional: “Nuestro objetivo es seguir apoyando este tipo de iniciativas y fortalecer el trabajo conjunto, porque solo así podremos enfrentar los desafíos del sistema de salud. El hecho de que un espacio se destine a este tipo de uso da cuenta de que, tanto en la Red Occidente, como en el instituto y la facultad, comprendemos plenamente su relevancia”, concluyó.
La reinauguración del auditorio “Dr. Miguel Sepúlveda Ormazábal” simboliza no solo la recuperación de un espacio, sino también un compromiso renovado con la formación médica integral, basada en principios humanos, técnicos y éticos. En este contexto, y con la proyección del desarrollo de una nueva torre hospitalaria, las autoridades realizaron el tradicional corte de cinta, marcando el inicio de una nueva etapa para el Instituto Traumatológico y la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
Más que una infraestructura modernizada, este espacio representa una apuesta por el futuro de la docencia, la práctica clínica y el trabajo colaborativo en la salud pública. Como señaló el doctor Miguel O’Ryan, “este es el camino que debemos seguir: fortalecer la formación de excelencia en un entorno público, con compromiso y visión de país”.