Con el auditorio Lorenzo Sazié colmado de funcionarios, académicos y autoridades, el martes 14 de abril la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH) realizó la ceremonia de entrega de diplomas del Programa de Bienestar, Calidad de Vida y Salud Mental implementado por la Coordinación de la Estrategia de Salud Mental en conjunto con la Subdirección de Relaciones Humanas.
El evento marcó la culminación de un proceso formativo iniciado en 2025, orientado a transformar el entorno laboral mediante el fortalecimiento de las relaciones humanas y la promoción de espacios seguros para académicos y funcionarios. Asimismo, permitió destacar el impacto de esta iniciativa en el bienestar, la calidad de vida y la convivencia dentro de la comunidad universitaria.
Que el bienestar sea cultura
La doctora Viviana Guajardo, coordinadora de la Estrategia de Salud Mental de la FMUCH, fue la primera en dirigirse a los presentes. En su intervención, destacó el carácter colectivo de este proceso formativo y su impacto en la cultura organizacional: “Este programa no solo responde a una necesidad técnica, sino a un cambio de paradigma institucional. Nace como un esfuerzo por fortalecer las capacidades de nuestra comunidad en torno al cuidado de la salud mental, no solo desde lo técnico, sino también desde la construcción de relaciones humanas más saludables y espacios laborales seguros”, señaló, enfatizando que la iniciativa responde a necesidades detectadas al interior de la institución.
Asimismo, subrayó la relevancia de comprender la salud mental como un proceso dinámico y transversal: “La salud mental es un continuo que va desde el bienestar óptimo hasta experiencias de sufrimiento. Por eso, abordar el autocuidado, el cuidado de otros y el rol de los liderazgos es fundamental, y seguirá siendo parte de nuestro trabajo futuro”, afirmó, proyectando la continuidad de la estrategia.
Sobre el significado de este hito, la doctora Guajardo señaló: "Cada diploma que entregaremos representa más que un curso finalizado; para mí simboliza la construcción de una cultura universitaria que pone en el centro el bienestar, el buen trato y la salud mental", relevando así el impacto colectivo de esta formación al afirmar que la participación de los funcionarios es un avance decisivo "hacia una facultad que cuida, que acompaña y promueve entornos laborales más conscientes y colaborativos".
Por su parte, el director Económico y de Gestión Institucional, Cristian Navalón, valoró la implementación de estos cursos como una herramienta concreta para mejorar las relaciones al interior de la facultad: “Este programa ha sido un aporte significativo, porque permite fortalecer el liderazgo y el buen trato, especialmente en quienes tienen roles de jefatura y están en contacto directo con los equipos de trabajo”, sostuvo.
En la misma línea, destacó la importancia de la convivencia cotidiana en el entorno laboral: “Debemos mantener relaciones basadas en el respeto y cuidar aspectos tan esenciales como el tono en nuestras interacciones. Son elementos que pueden marcar la diferencia en la generación de conflictos o en su resolución”, indicó, relevando que estas herramientas deben proyectarse en el tiempo como parte del desarrollo institucional.
Durante la jornada, se certificaron tres programas específicos: el curso de Formación de Monitores en Salud Mental, orientado al acompañamiento emocional en crisis; el curso de Liderazgo, Coaching y Buen Trato, dirigido a jefaturas; y el curso de Estrategias de Autocuidado y Salud Mental. La entrega de diplomas fue realizada por autoridades de la FMUCH y representantes de OTEC Impulsa, organismo que estuvo a cargo de realizar las capacitaciones.
Un camino institucional de largo plazo
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue el testimonio de Ingrid Vera, representante de la Brigada de Aseo, quien compartió su experiencia como participante del programa. Desde su rol de liderazgo en terreno, destacó el impacto práctico de los contenidos abordados: “Trabajo con un equipo diverso, con distintas historias y emociones, y muchas veces no sabía cómo enfrentar esas situaciones. Estos cursos me entregaron herramientas concretas que hoy puedo aplicar en mi trabajo diario”, expresó.
Además, valoró el carácter inclusivo y democrático de la iniciativa, que permitió integrar a funcionarios de todas las áreas en un diálogo común sobre sus realidades emocionales: “Es muy importante que esta formación sea transversal. Aquí no importa el cargo, todos somos parte de la misma comunidad y tenemos derecho a acceder a estas oportunidades de aprendizaje”, señaló, destacando el valor de generar espacios donde también sea posible compartir experiencias personales y laborales.
El cierre de la ceremonia estuvo a cargo del decano, doctor Miguel O’Ryan, quien contextualizó la estrategia como parte de un proceso iniciado hace varios años: “Hace cuatro años identificamos la necesidad de abordar la salud mental en la facultad, en un contexto de alta tensión. Hoy vemos que ese trabajo ha dado frutos y que cada uno de ustedes es parte de ese crecimiento”, afirmó.
En ese sentido, manifestó su gratitud a todos los participantes, señalando que “más que felicitarlos, corresponde agradecerles, porque han dedicado tiempo y esfuerzo a aprender cómo relacionarnos mejor entre nosotros”.
Asimismo, enfatizó el rol de los participantes como agentes de cambio dentro de la comunidad universitaria. “Cada persona que se forma en estos espacios contribuye a construir una facultad más humana, más amable y más consciente. Ese es el objetivo final: que este aprendizaje se multiplique y transforme nuestras relaciones cotidianas”, agregó.
Finalmente, proyectó la continuidad de la iniciativa como un desafío institucional: “Este es un camino de no retorno hacia una comunidad mejor. Aún queda trabajo por hacer, pero estamos avanzando hacia una facultad donde el bienestar y la salud mental sean pilares fundamentales de nuestro quehacer”, concluyó.
La ceremonia de certificación no solo reconoció el compromiso de quienes participaron en los cursos, sino que también reafirmó el posicionamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile como una institución pionera en la incorporación de la salud mental como eje estratégico de desarrollo. Con una mirada puesta en la sostenibilidad de esta política y su expansión a otros espacios, la comunidad avanza hacia la consolidación de entornos laborales más saludables, colaborativos y conscientes.