El pasado jueves 7 de mayo, en el auditorio Lorenzo Sazié del Campus Norte, el Departamento de Traumatología y Ortopedia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH) realizó la Ceremonia de Inauguración de su Año Académico. La instancia reunió a autoridades, académicos, residentes, familiares y amigos para reconocer a los médicos y médicas que finalizaron su formación de especialidad y dar la bienvenida a quienes iniciarán el programa de residencia 2026-2029, marcando así el cierre de un ciclo de aprendizaje y crecimiento profesional caracterizado por la formación de excelencia, la ética y el compromiso social.
La actividad fue encabezada por el doctor Álvaro Martínez, jefe de Servicio del Hospital San José, académico del departamento en cuestión y maestro de ceremonia del encuentro, quien destacó el carácter multicéntrico del programa formativo y el sentido público que distingue a la especialidad en la casa de estudios.
“Recibimos a nuestros nuevos residentes y despedimos a quienes terminaron programa de formación de Ortopedia y Traumatología”, señaló al inicio de la ceremonia, en un discurso donde también valoró el apoyo de las familias durante el exigente proceso de formación. “Las parejas y familias han tenido el mayor impacto en la carga de tiempo, estudio y estrés de estos tres años. A todas ellas, muchas gracias por la paciencia, la entereza y la comprensión”, expresó.
Formación al servicio del país
El doctor Enrique Cifuentes, director del Departamento de Traumatología y Ortopedia de la FMUCH, entregó su saludo a las y los egresados. En su intervención relevó los desafíos que implica formar especialistas en un contexto sanitario y tecnológico en constante transformación. “Celebramos la culminación de una etapa marcada por sacrificios y aprendizajes que les permitieron crecer tanto como personas como profesionales”, afirmó, subrayando además que “la formación entregada por la Universidad de Chile busca preparar médicos capaces de responder a las necesidades del sistema público de salud”.
El académico destacó que la especialidad ha experimentado avances significativos en las últimas décadas, especialmente por la incorporación de nuevas tecnologías e inteligencia artificial. Sin embargo, enfatizó que el eje del ejercicio médico debe seguir siendo el vínculo humano con los pacientes: “Recuerden siempre que su trabajo no solo se trata de tratar patologías traumatológicas y ortopédicas, sino también de brindar esperanza y calidad de vida a cada paciente que atienden”, sostuvo.
Posteriormente, el doctor Álvaro Martínez profundizó en el sello social del programa de formación, reflexionando sobre las complejas realidades que enfrentan diariamente los residentes en hospitales públicos. “La Universidad de Chile tiene una visión de país y nosotros tratamos de darle una impronta de país. Nuestros residentes trabajaron con pacientes que representan al Chile profundo”, señaló, repasando casos atravesados por violencia, pobreza, salud mental y exclusión social.
En esa línea, agregó que el desafío de la especialidad no se limita al avance tecnológico o quirúrgico. “Por más robots que existan, no podemos olvidar que nuestros pacientes tienen una familia, una red y una situación social que muchas veces determina el éxito o fracaso de lo que podamos ofrecerles”, enfatizó.
Ética, tecnología y humanidad
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la conferencia “Lo posible, lo justo y lo correcto: ética en tiempos de cambio”, dictada por Julieta Martínez, antropóloga y activista medioambiental y de género. En su exposición, abordó los dilemas éticos contemporáneos vinculados a la medicina, la tecnología y la relación médico-paciente. “Quiero invitarlos a pensar la enfermedad más allá de lo biológico y comprenderla también como un hecho social”, planteó, introduciendo reflexiones sobre cómo las experiencias humanas, culturales y morales atraviesan el proceso de enfermar.
La expositora también alertó sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías para el ejercicio médico y la toma de decisiones clínicas: “La inteligencia artificial está comenzando a superar a los doctores en algunas tareas y tal vez llegue un momento en que ser atendido por un ser humano sea solo una opción. Por eso, cuando el mundo cambia tan rápido, es importante volver a la raíz y preguntarnos qué consideramos moral y éticamente tolerable”, señaló.
Hacia el cierre de su intervención, Julieta Martínez realizó un llamado a fortalecer la empatía en la atención sanitaria y a no deshumanizar el sufrimiento de las personas: “La patología no es solo un hecho biológico, también es un hecho social. Mi invitación es a que ustedes, como nuevos y futuros especialistas, tengan los dos ojos más abiertos que nunca”, concluyó.
Nuevas generaciones para la salud pública
La ceremonia continuó con la entrega de certificados a los egresados y egresadas de la promoción 2023-2026, tras lo cual, el doctor Rodrigo Parra, residente del Instituto Traumatológico y representante de la generación saliente, dirigió unas palabras de despedida en nombre de sus compañeros. “La ortopedia y traumatología no son solo una especialidad médica; son un compromiso con la salud, la dignidad y la calidad de vida de nuestros pacientes”, afirmó.
El médico también destacó el valor de la formación recibida en la Universidad de Chile: “Formarse en esta casa de estudios implica abrazar una vocación pública, un profundo sentido ético y una responsabilidad social que nos acompañará durante toda nuestra carrera”, expresó, relevando además el rol de los equipos clínicos, docentes y funcionarios que acompañaron el proceso formativo.
Finalmente, dirigió unas palabras a sus compañeros y compañeras de generación, destacando que “hoy egresamos como profesionales llamados a marcar una diferencia real en la vida de las personas, en un sistema de salud complejo que requiere compromiso, humanidad y excelencia”. Asimismo, expresó sus deseos para el futuro profesional de la promoción: “Espero que nunca perdamos la curiosidad, la empatía ni el sentido de propósito que nos trajo hasta aquí; que enfrentemos cada desafío con humildad, cada logro con gratitud y cada paciente con el respeto que merece”, concluyó.
La jornada prosiguió con la premiación de los mejores egresados de la promoción. El tercer lugar fue otorgado al doctor Gabriel Soto, mientras que el segundo lugar lo obtuvo el doctor José Galimany. Finalmente, el reconocimiento al mejor residente de la generación 2023-2026 recayó en el doctor Rodrigo Parra. Posteriormente, se realizó la bienvenida oficial a las y los nuevos becados que iniciarán su proceso de especialización.
En el cierre de la actividad, el doctor Paul Délano, director Académico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), valoró el compromiso de los nuevos especialistas con el país y con la salud pública. “El esfuerzo que ustedes realizaron tiene sentido porque responde al desafío que nos impone la salud de nuestro país y de nuestros pacientes”, señaló, destacando que los egresados “son nuestros verdaderos embajadores. Representan el sello institucional de la Universidad de Chile en distintos territorios y hospitales”.
Finalmente, el académico enfatizó la importancia de preservar la humanidad en el ejercicio médico frente a los cambios tecnológicos. “En tiempos donde la inteligencia artificial comienza a dominarlo todo, ustedes tienen que ejercer con el alma humana que caracteriza a los egresados de nuestra universidad”, concluyó.
La ceremonia reafirmó el compromiso de la FMUCH con la formación de especialistas capaces de responder a los desafíos clínicos, sociales y éticos de la salud pública chilena. En un escenario marcado por los avances tecnológicos y las transformaciones del sistema sanitario, el Departamento de Traumatología y Ortopedia destacó la importancia de mantener una medicina centrada en las personas, con vocación de servicio y sentido país.