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En el marco del Proyecto 23.991 del Consorcio de Universidades Estatales (CUECH)

Facultad de Medicina recibe a delegación de la Universidad de Atacama

Con el propósito de fortalecer y consolidar los sistemas internos de aseguramiento de la calidad y de mejora continua en las 18 universidades que integran el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile fue sede de una jornada de trabajo orientada al intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de acreditación y autoevaluación institucional.

La investigación apunta a determinar los resultados de un abordaje familiar para la erradicación de la infección estomacal por Helicobacter Pylori, así como su costo efectividad.

Proyecto Fondecyt Regular 2026

Tras una política pública preventiva para el cáncer gástrico

La investigación que lideran los doctores Miguel O’Ryan y Yalda Lucero, del Núcleo Interdisciplinario de Microbiología del Instituto de Ciencias Biomédicas, en conjunto con académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, apunta a determinar los resultados de un abordaje familiar para el tamizaje y la erradicación de la infección estomacal por Helicobacter pylori, así como su costo efectividad, con el fin de sentar las bases de una posible estrategia nacional para disminuir la prevalencia del cáncer gástrico.

El proyecto contó con financiamiento de los Fondos de Extensión de la Facultad de Medicina

Un camino interdisciplinar

Una historia que vuelve a nacer

La primera escuela de Fonoaudiología nació en 1972 en nuestra universidad; cinco décadas después, el proyecto “Rescate, conservación, catalogación y puesta en valor de las primeras décadas de la fonoaudiología en Chile”, propiciado por los Fondos de Extensión de la Facultad de Medicina, recoge las huellas dejadas durante décadas por este conocimiento disciplinar para contar un pasado cada vez más presente.

Profesora Susana Domínguez Villarroel

Del Departamento de Anatomía y Medicina Legal

Facultad de Medicina despide a la profesora Susana Domínguez Villarroel

La académica, tecnóloga médica, magíster en Ciencias Biológicas con mención en Morfología y Profesora Asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, desarrolló una extensa y valiosa labor docente en el área de Morfología Experimental, dedicando gran parte de su vida a la enseñanza de la neuroanatomía, la histología y la embriología.

Académico de la U. de Chile fue convocado a dirimir este cambio

De SOP a SOMP: el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino

De SOP a SOMP: el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino

Así lo explica el especialista, señalando que el antiguo nombre de Síndrome de Ovario Poliquístico, SOP, “nunca fue muy aceptado porque no reflejaba bien lo que realmente consiste esta patología. Y es que a mediados de los años ’30, los doctores Irving Freiler Stein y Michael Leo Leventhal fueron los primeros ginecólogos en describir como quistes aquello que encontraban en biopsias efectuadas a tejido ovárico de sus pacientes; pero después se descubrió que no se trataba de  quistes, sino que los ovarios tenían folículos aumentados en número y que, además, había alteraciones hormonales. Entonces, la presencia de quistes en el ovario no tiene nada que ver con la enfermedad, pero se mantuvo el nombre sin ningún cambio hasta la fecha”.

Por ello, añade, muchos de los investigadores líderes en esta área y que integran distintas sociedades científicas y entidades académicas a nivel mundial participaron de este proceso -auspiciado por la Sociedad de Exceso de Andrógenos y Síndrome de Ovario Poliquístico, AE-PCOS, por sus siglas en inglés, y la Universidad Monash, de Australia, entre otras instituciones- planificando y preparando este cambio de nombre. “Primero se hicieron muchas encuestas a distintos profesionales de la salud de todo el mundo y a organizaciones de pacientes, estudiando diferentes alternativas. Luego se llegó a un número más acotado de opciones, que fueron trabajadas en talleres que se hicieron en noviembre de 2025 y en febrero de este año. En ese contexto, me tocó participar representando a la Sociedad Chilena de Endocrinología y Diabetes, SOCHED, y además a la Federación Latinoamericana de Endocrinología, FELAEN”.

Palabra por palabra

Para este análisis, explicó el doctor Crisosto, se tuvo en cuenta que “este es un síndrome que tiene un componente endocrinológico principalmente dado por alteraciones a nivel del ovario, pero que también involucra a otras glándulas, como la hipófisis, las suprarrenales y otros tejidos como el adiposo, y con disrupciones hormonales múltiples, por lo que es una enfermedad multisistémica; eso explica la palabra poliendocrino”. 

El concepto metabólico, añade, “se refiere al elevado riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, y es el responsable de gran parte de las alteraciones a lo largo de la vida de estas pacientes: el riesgo de desarrollar diabetes y posteriormente patología cardiovascular, si bien no forma parte de los criterios diagnósticos actuales todavía, es un componente que está presente en más del 80% de ellas, por lo que fue considerado importante de incorporar al nombre”.

Y después, agrega, “hubo mucha discusión en relación al componente ovárico: fue un proceso muy enriquecedor, porque había especialistas y pacientes con distintos bagajes culturales para los que palabras tales como “reproductivo” u “ovulatorio” pueden ser estigmatizadoras al relacionarse con problemas de fertilidad. Todos esos argumentos se analizaron en grupos pequeños, pues nos dividimos en equipos de más o menos diez personas entre investigadores, médicos y pacientes, con el apoyo de especialistas en difusión científica, porque también hubo toda una metodología para que el nombre no fuera tan distinto a lo que ya se conocía a nivel internacional. Por todo ello es que se decidió que la sigla fuera muy parecida a la anterior: si en inglés era Polycystic Ovary Syndrome, PCOS, o Síndrome de Ovario Poliquístico, SOP en español, ahora se cambió a Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome, PMOS, y Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino, SOMP, en castellano. Es decir, se agregó o cambió una sola letra. Y en gran parte eso fue lo que convenció a muchos de los que participamos en este proceso de que iba a ser más fácil integrar el nuevo nombre si no era tan distinto al previo”.

“Llegamos a un muy buen consenso, y ahora tenemos un nombre que logra resumir bien los componentes de esta patología, que no es estigmatizador, y que nos permite trabajar de forma más adecuada, porque con el anterior pasaba que muchas pacientes eran diagnosticadas solamente por observar folículos aumentados en el ovario mediante ecografía, sin considerar los elementos clínicos, entonces había mucho sobrediagnóstico o diagnósticos equivocados. El cambio va a facilitar que los especialistas sepan a qué le tienen que poner atención, como a los componentes metabólicos y endocrinos, no solamente a lo que ven en los ovarios”.

¿Esto podría implicar que pueda haber nuevas perspectivas de investigación en el área o incluso otras fuentes de financiamiento?

Los que investigamos en este tema siempre lo hemos hecho desde una perspectiva multidisciplinaria, porque es una patología muy compleja. El manejo de los pacientes también implica la participación no sólo de endocrinólogos, sino también de ginecólogos, nutricionistas y  otros profesionales de la salud. Ahora, yo creo que para las entidades que financian la investigación, también va a ser más fácil entender a qué nos referimos cuando queremos abordar un tema que es tan complejo y que tiene muchas aristas.