El ácido elágico es un polifenol antioxidante natural presente en granadas, frambuesas, frutillas y nueces. Hasta hoy, es conocido principalmente por sus propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y despigmentantes. “Pero también hay investigaciones previas realizadas en modelo celular, animal e incluso humano en las que se ha demostrado que el consumo de antioxidantes puede favorecer la secreción de incretinas”, explica la profesora Duarte.
Las incretinas, añade, son hormonas que secreta el intestino y que permiten regular el apetito y la saciedad; de ahí el éxito de actuales tratamientos para la diabetes y la obesidad que se basan en la administración de análogos de GLP-1, medicamentos que imitan esa hormona intestinal natural, estimulando la secreción de insulina, reduciendo el apetito y ralentizando la digestión. Pero, ¿y si la ingesta de dosis controladas de ácido elágico ofreciera una alternativa con resultados en la misma línea?
¿Nueva herramienta terapéutica?
Para este proyecto, la profesora Duarte y su equipo esperan reclutar 25 voluntarios, personas sanas con exceso de peso, que no estén siguiendo ninguna dieta ni método para perder peso durante la realización del estudio. A ellos, en un ensayo controlado, cruzado, doble ciego y aleatorizado, los organizará en dos grupos: el que reciba la intervención, ingerirá diariamente dosis de 200 mg de ácido elágico en cápsulas; el grupo control tomará placebo.
Luego de un tiempo de esta administración diaria, se los convocará a una jornada en la que se medirá en sangre su nivel de incretinas, para que luego de tomar su dosis diaria de ácido elágico o placebo, puedan desayunar y después participar de un buffet de comida a libre disposición. “Uno esperaría como hipótesis que, si los polifenoles inducen la secreción de incretinas, las personas que recibieron el tratamiento tengan una secreción de incretinas mayor, lo que se manifieste en una mayor saciedad y, por lo tanto, menor apetito. Esto, además, se corroborará pesando la cantidad de alimentos que finalmente coman”.
En la siguiente etapa del estudio, grupos que reciban la intervención y control se invertirán, y nuevamente participarán de la jornada para medir sus niveles de incretinas y alimentación.
“Decidimos usar cápsulas de ácido elágico y no fomentar el aumento de consumo de las frutas que lo contienen para estudiar específicamente el resultado de este polifenol: las frutas contienen también otros nutrientes que podrían influir positiva o negativamente en los resultados por obtener. Además, ya existen en el mercado esas cápsulas, lo que facilita la realización del estudio”.
El objetivo, señala la académica, es generar el conocimiento que esté en la base de una posible nueva herramienta complementaria para el tratamiento del exceso de peso, así como de las enfermedades que derivan de éste. “La producción de este polifenol podría resultar más económica que los tratamientos basados en análogos de GLP-1 u otras incretinas. Además, podría ofrecer una ventaja adicional: mientras esos fármacos actúan imitando principalmente una sola hormona, el consumo de un polifenol como el ácido elágico tendría el potencial de estimular de manera más amplia la liberación de varias incretinas. Lo anterior es importante considerando que, actualmente, la industria farmacéutica busca desarrollar compuestos incretínicos capaces de activar múltiples receptores. Por tanto, el ácido elágico podría estimular la liberación de varias incretinas simultáneamente; quizá no con la misma intensidad que los medicamentos disponibles hoy, pero sí con la capacidad de favorecer la saciedad de forma más integral. En ese contexto, lograr este efecto mediante el consumo de ácido elágico representaría una alternativa prometedora”.
Una línea derivada de este proyecto, finaliza, es que además estudiará la microbiota de los participantes. “La microbiota, al metabolizar el ácido elágico, produce sustancias denominadas urolitinas, reconocidas por sus beneficios antienvejecimiento, ya que estimulan la eliminación y reciclaje de mitocondrias dañadas y aumentan la energía celular. Entonces desde ahí mismo nacerían futuras investigaciones que analicen cómo la administración de ácido elágico puede modular la microbiota y cuáles son los efectos de las urolitinas resultantes de su consumo en nuestro organismo y sobre el apetito”.