La actividad fue encabezada por la directora académica de la Facultad de Medicina, doctora Ulrike Kemmerling; la directora de la Escuela de Postgrado, doctora Mercedes Aguirre, y la directora del Departamento de Psiquiatría Infantil y del Adolescente, doctora Marcela Larraguibel.
Al dirigirse a los presentes, la doctora Larraguibel destacó que en los tres años de formación de la especialidad “han aprendido a mirar el dolor psíquico en su contexto, entendiendo que la salud mental de un niño, una niña o un adolescente es el reflejo más transparente y a veces más doloroso de la sociedad que estamos construyendo. Chile les exige asumir un rol frente a realidades urgentes: las vulnerabilidades sociales, las brechas de edad en el acceso a la salud, las secuelas de las crisis institucionales y las nuevas formas de vinculación digital imponen desafíos que no se resuelven únicamente dentro de las paredes de un box clínico. Es por esto que el medio nacional no espera que ustedes sean solo observadores pasivos, sino que cumplan roles fundamentales como el ser líderes y agentes de campo, que encabecen equipos interdisciplinarios y que humanicen las prácticas de los distintos niveles de atención, desde la atención primaria hasta la de alta complejidad. También esperamos que sean defensores de los códigos de derechos. Su voz técnica debe ser ética, que recuerde a las instituciones que los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derechos y que la salud mental es un derecho humano fundamental”.
Luego, la doctora Andrea Bravo, a nombre del equipo docente del Campus Sur, señaló que “ejercer esta especialidad tiene el recordatorio de entender que nuestras niñas, niñas y adolescentes no son objetos de protección pasiva. Tienen derecho a ser escuchados, aunque sean muy, muy pequeños. Tienen derecho a recibir cuidado oportuno, a vivir libres de violencia, a acceder a salud, educación, juego, dignidad. Esta mirada es muy importante en nuestra universidad, cuya vocación pública nos convoca a pesar de pensar que hay un compromiso colectivo, sino también preguntarnos no sólo cómo tratar mejor, sino cómo prevenir mejor, cómo llegar antes, cómo fortalecer atención primaria, trabajar en escuelas, en los territorios y desde ahí construir redes, que no abandonan a los que nos están pidiendo un consejo, una ayuda o nuestra atención”.
Posteriormente, el doctor Ricardo García, en representación del núcleo académico del Campus Norte -y uno de los fundadores del Departamento de Psiquiatría Infantil y del Adolescente-, recordó lo que fue la creación de esta unidad en el año 2023, señalando a los egresados que “ustedes son la primera generación que ingresó a ella”. Asimismo, se refirió al inicio de la especialidad en la Universidad de Chile en 1975, hace 50 años, de la cual una de las primeras residentes fue la doctora Mónica Kimelman, quien continúa como docente en Campus Sur. “Ha sido un largo y productivo camino liderado por profesores visionarios como el doctor Mario Sepúlveda, se recuerda, Hernán Montenegro, Carlos Almonte, que me elaboraron el primer programa formatico. Tuve el privilegio de trabajar y aprender de cada uno de ellos, de los cual estamos todos muy agradecidos, pues han dejado, junto a otros profesores, una estela de excelencia como formadores y artífices de la salud mental infantil”.
Luego de la entrega de los diplomas a los nueve especialistas, momento en que fueron felicitados personalmente por sus académicos, la nueva cohorte recibió las palabras de las doctoras Andrea Cortéz, formada en Campus Sur, y de Camila Rocha, de Campus Norte, así como el agradecimiento y apoyo de las residentes Ana Duarte y Fernanda Guíñez.