Así lo explica el profesor Nelson Muñoz, director de este proyecto recientemente finalizado y académico del departamento disciplinar, quien señala que su objetivo es rescatar los elementos materiales de la profesión: “documentos, fotografías, instrumentos, algunas tesis de las primeras décadas de la fonoaudiología, tomando en consideración que nuestra escuela fue la primera a nivel nacional y la única hasta el año 1995”.
Entonces, “en conjunto con la Escuela de Salud Pública, el Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales, el Museo Nacional de Medicina, el Colegio Profesional de Fonoaudiólogos y Fonoaudiólogas y la Sociedad Chilena de Fonoaudiología, elaboramos una campaña comunicacional para incentivar la donación de estos elementos y poder alojarlos en un espacio dentro del museo. Por ello, estuvimos durante todo el 2025 tratando de recabar estos elementos a través del contacto con familiares y profesionales de las primeras generaciones y también revisando las bodegas y los distintos archivos que había al interior de la Escuela de Fonoaudiología, que estaban repartidos por distintos espacios”.
A ello, añade que “dentro de esta campaña de recolección, también buscamos analizar este material, para rescatar su contenido y difundir esta información a la comunidad en general, a la fonoaudiológica en particular, y también como una recopilación de información y registro de nuestro propio patrimonio. Derivado de ello, otro objetivo planteaba la incorporación de estos contenidos en la formación curricular de los estudiantes; y así incluimos, sobre todo en el curso de Introducción a la Fonoaudiología para primer año, una clase y una visita guiada al museo, enseñando la historia de la profesión en el marco del desarrollo de la salud pública del país, junto con entregarles también un pequeño souvenir como recuerdo de lo que logramos recopilar”.
Así, el trabajo comenzó con la recopilación y análisis de diversas tesis de título, que estaban en diferentes dependencias del departamento y la Biblioteca Central. “Gracias a la colaboración con el Departamento de Antropología, en particular con la profesora María Sol Anigstein, que también es académica de la Escuela de Salud Pública; con Daniela Jofré, arqueóloga, y el apoyo de una estudiante de Antropología que hizo su práctica profesional en el proyecto, nos dimos cuenta que una de esas tesis fue tutoriada por una académica de esa unidad de la FACSO, que es la profesora María Ester Greve, que en la actualidad también tiene un archivo que lleva su nombre. De esa forma, indagamos en la historia de esa docente y cómo influyó en la formación profesional de las primeras fonoaudiólogas y fonoaudiólogos del país: a través de un seminario de musicoterapia, en primer lugar, donde asistió la primera directora de la escuela, la profesora Edith Schwalm, y luego a través de la tutoría de esta tesis en particular. Y coincide, además, que un estudiante que asistió a ese seminario, después pasó a ser el profesor que estuvo a cargo de las asignaturas de recursos musicales y eufonía en la escuela hasta finales de los años ‘80, con la influencia de la profesora Schwalm y de la antropóloga Greve en su formación”.
De hecho, agrega, “se decía que había en algunos elementos o ámbitos de la Fonoaudiología que se empezaron a desarrollar recién a partir de los años 90. Y a través de estos documentos nos dimos cuenta de que no fue así: que desde el inicio se han generado vínculos no solamente con Antropología, sino que también con Odontología, con Psicopedagogía, con Música, con distintas especialidades dentro de la Facultad de Medicina y de la Universidad de Chile, que contribuyeron tanto a la formación como también al ejercicio profesional. Y esa interdisciplina no estaba documentada ni registrada y a través de este ejercicio esperamos también prontamente generar productos académicos vinculados a esta situación que permitan reconstituir la historia de la fonoaudiología más allá de algunos documentos oficiales ya publicados”.
Campaña sigue abierta
Una de las dificultades que ha enfrentado el proyecto ha sido la recopilación de objetos: “Logramos rescatar materiales didácticos que se utilizaban para generar terapias de lenguaje, tanto para adultos como para la población infantil; algunos dibujos, ilustraciones, que fueron muy importantes también porque después se transformaron en los estímulos para realizar las primeras pruebas de evaluación del lenguaje que actualmente son obligatorias a nivel nacional en los colegios para hacer procesos de evaluación y diagnóstico en casos de niños con dificultades del lenguaje. Incluso tenemos la antigua máquina de escribir que usaba el secretario de la escuela, David Vergara, para escribir los programas. Pero hemos perdido un poco el contacto con las familias de las primeras generaciones de fonoaudiólogas como para poder encontrar mayores materiales; ya sea, por ejemplo, delantales, otoscopios antiguos, audiómetros antiguos. Por eso, la idea es que esta campaña de recopilación siga abierta, que el Museo Nacional de Medicina sea un espacio de continua recopilación del material patrimonial de la fonoaudiología”, dice el profesor Muñoz.
Actualmente, añade el docente, “estamos en el proceso de elaboración del material de difusión que se le va a entregar a la comunidad de la Facultad de Medicina, mediante postales, fotografías, stickers y marcadores de libros que van a dar a conocer todos los productos que pudimos rescatar, como una forma atractiva de mostrar todo este patrimonio institucional. Eso, hasta ahora, se había hecho más que nada con Medicina y con las mujeres en las profesiones de la salud, pero no con las profesiones de rehabilitación, como son Kinesiología, Terapia Ocupacional y Fonoaudiología”.