El pasado viernes 3 de julio, el Aula Magna doctor Gabriel Gasic de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH) fue el escenario del cierre de una importante etapa para 67 jóvenes: el instante en que, tras años de estudio, juraron ante su alma máter y recibieron el título que los acredita como matronas y matrones. Entre aplausos de sus profesores y profesoras, familiares y amigos, la actividad celebró la finalización de un ciclo formativo de cinco años en una escuela que este 2026 cumple 191 años de historia.
El encuentro fue encabezado por el decano de la Facultad de Medicina (FMUCH), doctor Miguel O’Ryan, acompañado en la testera por la directora de Pregrado, profesora Marcela Díaz; el subdirector de la misma unidad, profesor Pablo Quiroga; el director de la Escuela de Obstetricia y Puericultura, profesor Pablo Gálvez, y la subdirectora del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido, profesora Marisa Villagrán.
Más que un cierre, un nuevo comienzo
Quien abrió la ceremonia fue el director de la Escuela de Obstetricia y Puericultura, profesor Pablo Gálvez, en lo que fue su último discurso al frente de la unidad. El académico sostuvo que "las ceremonias de titulación marcan un final, pero quienes llevamos años formando profesionales sabemos que en realidad representan exactamente lo contrario: hoy no termina una historia, hoy comienza una”. El profesor recordó que la carrera, fundada en 1834, es la primera de su tipo en el país y que generaciones de matronas y matrones han acompañado desde entonces la evolución sanitaria de Chile.
El director también abordó un debate recurrente en la actualidad del gremio: la baja de la natalidad. Fue categórico al afirmar que “la matronería nunca ha dependido exclusivamente del número de nacimientos” y que, “mientras existan personas que necesiten ser cuidadas, educadas, acompañadas y escuchadas, la matronería seguirá siendo indispensable”. El profesor Gálvez cerró su intervención con un llamado a honrar la confianza depositada en la profesión: “La universidad hoy les entrega un título, pero la sociedad les entrega algo mucho más importante: su confianza”.
Posterior a las palabras del profesor Gálvez, la ceremonia continuó con la entrega de diplomas a cada una de las y los 67 nuevos profesionales de la salud. Como es tradición, se entregaron distinciones a integrantes destacados de la promoción 2025: la matrona Rocío Urbina recibió el premio al Mejor Rendimiento Académico, mientras que la matrona Estíbaliz Hernández fue reconocida con el galardón al Perfil Profesional. El reconocimiento a la mejor compañera recayó en Catalina Carvajal, quien también, junto a la matrona Katherine Ibar, obtuvo la distinción a la Tesis Destacada por su investigación titulada “Experiencias en la atención ginecológica de mujeres con discapacidad intelectual: Una revisión de alcance”, guiada por la profesora Bielka Carvajal.
Un legado que continúa
En representación de la promoción 2025, la matrona Estíbaliz Hernández tomó la palabra. En su intervención, recordó un extracto de la primera Revista de Obstetricia para Matronas, publicada hace 125 años, para advertir que esas antiguas demandas de reconocimiento “no pertenecen solo al pasado” y que a las nuevas generaciones “nos corresponde continuar ese camino, defendiendo ese conocimiento, convicción y humanidad, el lugar que la matronería merece en nuestra sociedad”.
Sobre el sentido de su labor, afirmó que “en cada etapa del ciclo vital que acompañamos, no atendemos números ni patologías; abrazamos una historia y contenemos a una familia que confía ciegamente en nosotras”. Emocionada, cerró su discurso afirmando que “si estos años nos dejaron una certeza, es que lo importante nunca fueron los hospitales, sino las personas que tendremos el privilegio de acompañar, donde nuestra vocación cobra el verdadero sentido. Nunca olvidarán cómo las hicimos sentir en el momento más frágil o más feliz de sus vidas y ese será nuestro legado”, concluyó.
Para finalizar la ceremonia, el decano de la Facultad de Medicina, doctor Miguel O'Ryan felicitó a los nuevos profesionales por completar “una etapa formativa exigente que legítimamente deben disfrutar hoy y atesorar de por vida”. El decano fue franco al advertir que la disminución de nacimientos exigirá a las y los nuevos profesionales "hacer acopio de todas sus capacidades para ampliar decididamente su ámbito profesional", mencionando la salud sexual y reproductiva, la salud materna de alto riesgo y la salud mental como áreas de creciente desarrollo. El doctor O’Ryan cerró su intervención augurando a las y los egresados “un futuro con amplios desafíos y posibilidades”.
La jornada dejó en evidencia que, pese a los desafíos demográficos y sanitarios que enfrenta el país, la matronería continúa siendo una profesión en permanente evolución y con un rol fundamental en la atención de la salud. Con la titulación de 67 nuevos profesionales, la FMUCH reafirma su histórico compromiso con la formación de matronas y matrones que acompañan a las personas y sus familias en algunos de los momentos más trascendentales de la vida, confiando en que esta nueva generación honrará, con humanidad, excelencia y rigor profesional, el legado de la Escuela de Obstetricia y Puericultura.