En abril de 2024, recuerda, comenzaron el trabajo para la reacreditación, con reuniones mensuales que convocaban a los directores de los departamentos de su disciplina y los encargados del programa de título de especialista de los cinco campus clínicos. “Este PTE tenía un plan común que se impartía en cada uno de ellos, pero que cada uno adaptaba a su realidad local; por eso, lo primero que abordamos fue conocernos, coordinarnos y hacer las modificaciones necesarias para equiparar esa formación, y lo logramos muy bien”.
Según explica la doctora Cisternas, “cuando comenzamos a revisar la acreditación anterior de siete años otorgada por la agencia Ápice, ya estaban implementadas las mejoras sugeridas en un proceso liderado por el doctor Mauro Parra. En ese sentido, nuestro trabajo pudo abocarse en avances y cambios para mejorar aún más lo que ya teníamos, que ya era bastante bueno”.
Y es que, añade, “como Universidad de Chile tenemos una ventaja que no tienen otras facultades de medicina: disponemos de cinco maternidades en los hospitales más importantes de la Región Metropolitana para formar a ginecoobstetras, que tienen un sello institucional, independiente del hospital de origen. Es decir, las diferencias que puede haber entre las sedes se trasformaron en ventajas para potenciar lo mejor de cada lugar y así los estudiantes pueden acceder fácilmente a ello, mediante las rotaciones pensadas para aprovechar los avances o especificidades de todos los campus”.
Programa colaborativo
Así, añade que fue un proceso largo, meticuloso y “de verdad súper positivo para conocernos ponernos de acuerdo. Obviamente que hubo que ceder muchas veces para que todas las rotaciones fueran iguales, pero al tener un programa colaborativo; nos permite la movilidad entre los campus sin problemas”.
Añade que “nuestros alumnos tienen 11 cursos teóricos, que se imparten a lo largo de los tres años de estudios”. Algunos de ellos fueron reformulados, pero además incorporaron herramientas de simulación, en colaboración con el Centro de Habilidades Quirúrgicas, para mejorar la formación en laparoscopía. También se adicionaron bitácoras para registrar el número de procedimientos quirúrgicos, poniendo en marcha una plataforma REDCap, de manera de facilitar el proceso de ingreso de datos a los estudiantes.
Por todo lo anterior, la doctora Cisternas señala que como equipo se manifiestan muy satisfechos de esta acreditación. “La CNA como comisión se enfoca más a programas de posgrado, como los magíster o doctorados, que son muy diferentes a uno de título de especialista, y nos aplicaron esa vara de exigencia; por lo que haber obtenido ocho años de acreditación da cuenta de una labor de muy alto nivel. Tenemos más de 70 años formando a ginecoobstetras para el país, contamos con más de 100 académicos en cinco campus clínicos, con 11 asignaturas teóricas; honestamente, creo que ha habido una mejora continua en la calidad de nuestro programa y eso se refleja en los ocho años otorgados de acreditación, que nos posiciona como el Programa de Título de Especialista en Obstetricia y Ginecología con la mayor acreditación a nivel nacional. Como universidad, mantenemos siempre esa preocupación por la calidad”.