La historia y el futuro de la medicina interna se encontraron este martes 11 de agosto de 2026 en el CDT Dr. Rodolfo Armas Cruz del Hospital San Juan de Dios, durante la inauguración de la XXIII versión de las tradicionales Jornadas de Medicina Interna “Profesor Doctor Esteban Parrochia”, que desde 1978 convocan a profesionales para compartir conocimientos y experiencias en torno a los principales desafíos de la práctica clínica.
El curso, dirigido por la doctora Diana Mihovilovic y organizado por el Servicio de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios (HSJD), a cargo de la doctora Patricia Vásquez, y el Departamento de Medicina Occidente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH), dirigido por la doctora Pilar Acuña, reunirá durante tres días a profesionales de la salud en torno a la formación continua, el trabajo en red y los desafíos que plantea la inteligencia artificial en salud.
La jornada comenzó con las palabras de la doctora Patricia Vásquez, jefa del Servicio de Medicina Interna del HSJD, quien recordó los orígenes de este encuentro, destacando la figura del profesor Esteban Parrochia, médico internista, profesor emérito de la Universidad de Chile, Premio Nacional de Medicina y referente de múltiples generaciones, además de uno de los impulsores de la creación de estas jornadas. En ese contexto, relevó el propósito de mantener vivo el legado de quienes contribuyeron al desarrollo de la especialidad.
“Queremos que estas jornadas sean un espacio de encuentro, intercambio científico y de amistad, que nos permita continuar con el legado que nos dejaron nuestros maestros”, señaló la doctora, destacando la participación de especialistas provenientes de distintas instituciones y regiones, junto con el apoyo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, la Sociedad Médica de Santiago y el Hospital San Juan de Dios, entre otras instituciones.
Por su parte, la directora del HSJD, doctora Midori Sawada, resaltó el esfuerzo que existe detrás de la organización de esta instancia, cuyo programa requiere un año de preparación y convocatoria de especialistas. Asimismo, enfatizó el papel de la capacitación permanente frente a una disciplina en evolución. “La medicina cambia permanentemente; cambian los conocimientos, las herramientas diagnósticas, los tratamientos y también las necesidades de nuestros pacientes. Por eso, la capacitación continua no puede ser entendida como algo accesorio, sino como una parte fundamental de nuestro quehacer”, afirmó.
Desde la perspectiva de la red asistencial, la directora del Servicio de Salud Metropolitano Occidente, doctora Daniella Greibe, destacó el papel articulador de la medicina interna y de espacios de encuentro como estas jornadas. Su aporte, explicó, trasciende la alta complejidad y alcanza también a la atención primaria, favoreciendo una atención más coordinada para las personas de distintos territorios.
“En la Dirección del Servicio planteamos que espacios como este aportan a la coordinación, a que nuestros pacientes tengan menos fragmentación en su atención y nos permiten articular una red que sea visible para las personas”, sostuvo la autoridad, subrayando la importancia de que quienes viven en distintas comunas de la red puedan acceder a una atención de igual calidad.
Inteligencia artificial: una medicina aumentada
La conferencia inaugural, “Inteligencia artificial y medicina”, estuvo a cargo del doctor Ángel Arenas, médico cirujano de la Universidad Surcolombiana, magíster en Epidemiología Clínica de la Universidad de La Frontera y especialista y máster en Inteligencia Artificial aplicada en salud de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante su exposición, abordó las oportunidades y riesgos de incorporar estas herramientas a la medicina, la investigación y la docencia, con énfasis en cómo conectar la práctica clínica tradicional con la nueva era tecnológica y en el potencial de lo que denominó “medicina aumentada”.
El doctor Arenas presentó diversas herramientas de inteligencia artificial aplicables al quehacer médico y la investigación, particularmente para el análisis de información, la investigación clínica, la educación y el apoyo diagnóstico. También abordó aspectos críticos de su utilización, como el sesgo algorítmico derivado de modelos entrenados principalmente con poblaciones distintas de la latinoamericana, las alucinaciones de los modelos y el deber ético asociado a su uso. En este contexto, recalcó que “la IA no puede ser considerada coautora de un trabajo de investigación” y que “su utilización debe estar siempre acompañada de validación humana, criterios éticos y datos confiables”.
Como mensaje central, señaló que “el uso de IA no reemplaza al médico, sino que funciona como un amplificador: los resultados del humano complementados con inteligencia artificial son muy superiores a los de la tecnología por sí sola o a los del profesional trabajando de manera aislada”. En esta línea, concluyó: “El humano nunca va a desaparecer, porque siempre tiene que estar ahí para los procesos de validación en la toma de conductas”.
Los tres días de las jornadas incluyeron el abordaje de temáticas vinculadas a especialidades como endocrinología, cardiología, enfermedades respiratorias, gastroenterología, reumatología, hematología, geriatría, neurología, infectología, medicina intensiva, oncología y nefrología. El programa contempló, además, talleres prácticos de urgencias y sedación paliativa, así como discusiones sobre obesidad y amiloidosis, y una conferencia cultural de clausura sobre paleontología.
De cara al futuro, las Jornadas de Medicina Interna “Profesor Doctor Esteban Parrochia” plantearon un desafío que combina tradición e innovación: preservar el conocimiento construido por generaciones de profesionales y, al mismo tiempo, incorporar nuevas herramientas de manera responsable. En palabras del doctor Arenas: “No hay nada imposible, todo es posible, solamente que hoy todavía no sabemos cómo hacerlo”.