La actividad, presidida por el decano de nuestro plantel, doctor Miguel O’Ryan, y convocada por la Comisión del Buen Trato —integrado por la Estrategia de Salud Mental, las direcciones de Igualdad de Género, Académica, de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, Económica y de Gestión Institucional, Jurídica y de Comunicaciones—, se realizó el 28 de agosto de 2026, con el auditorio Lorenzo Sazié lleno, mostrando así el interés de toda la comunidad institucional en el bienestar y el desempeño en un ambiente propicio para el desarrollo del estudio y el trabajo.
Previamente, se hizo envío mediante correo electrónico de una encuesta en línea con el fin de que durante esa mañana docentes, alumnos y personal de colaboración reflexionaran acerca de qué representa para ellos el concepto del buen trato en el entorno de nuestra institución, qué se puede aportar para concretarlo y qué se le pide a la Facultad de Medicina para alcanzar ese objetivo.
Ya en la actividad abierta, y en representación del Consejo de Estudiantes de la Salud, Michelle Valderrama reflexionó señalando que “el trabajo para fomentar el buen trato no puede ser impulsado y quedar ajeno a la comunidad, hablándose sólo en una mesa entre cuatro paredes, sino que debe abrirse el espacio para comprender lo que nos ha llevado a perdernos en el camino, pero también para volver a vernos, a escucharnos y a reconocernos para finalmente volver a encontrarnos. Un paso importante es empoderar a cada estamento y ayudar a reconocer que a este lugar no se viene solamente a cumplir funciones en calidad de trabajador o de estudiante, sino que también se viene a construir una comunidad que necesita del valioso aporte de cada uno de nosotros para hacer este de un lugar mejor. Una comunidad fuerte no es aquella donde no existen conflictos, sino aquella capaz de reconocerlos, trabajarlos y resolverlos con altura de miras, primando siempre poner la dignidad humana por delante, el respeto y el buen trato entre los pares. Hoy los invito a recordar el saludo diario, el por favor, el gracias, no como una acción robótica, sino como una acción humana que es un sello distintivo de nuestra universidad”.
Por su parte, Paula Jara, jefa de la Unidad de Gestión Organizacional, Bienestar y Salud Mental de la Subdirección de Relaciones Humanas, recordó que en enero del año 2025 nació la Comisión de Buen Trato como una iniciativa transversal por el decanato, con el propósito de avanzar en la construcción de una cultura basada en el respeto y la prevención, promoviendo una comunidad donde los valores como la empatía, la tolerancia y la amabilidad estén presentes en nuestra convivencia diaria. “En una primera etapa desarrollamos una campaña comunicacional orientada a promover una cultura de buen trato y de buena salud en nuestros espacios laborales y universitarios; esta segunda etapa nos invita a detenernos para reflexionar y preguntarnos qué podemos hacer desde nuestro lugar para poder contribuir a una convivencia más respetuosa y más amable, porque construir buen trato no es solamente una responsabilidad de esta comisión, es responsabilidad de todos los que somos parte de esta facultad”. Por ello, agradeció a quienes participaron en la encuesta acerca del buen trato e invitó a quienes no pudieron hacerlo a completar la encuesta que estará disponible hasta el 2 de septiembre.
Tratarse bien a uno mismo para tratar bien a los demás
Luego, el profesor Diego Cifuentes, director de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, abordó la importancia transversal del buen trato, con una campaña que incluya a toda la comunidad, con sentido de mejora hacia un espacio amigable, acogedor y respetuoso para venir a trabajar y a estudiar. Por ello, se refirió también a la paradoja que hay entre sentirse víctima de maltrato y percibirse como alguien que ha ejercido dichos actos en contra de otros, “y nos cuesta mirar cómo con nuestras acciones, con nuestros dichos, con nuestras decisiones, con nuestra manera de actuar, maltratamos a otras personas”. Añadió que “el buen trato no consiste en que nos tratemos bien todo el día. No hay ninguna organización, comunidad o persona que lo logre; el buen trato es un ejercicio de reflexión y de autoconocimiento permanente, visualizando lo que hacemos y cómo lo reparamos. No consiste en ser perfectos, pero sí consiste en nuestra actitud de mejora, en pensar que siempre lo podemos hacer mejor, preocupándonos un poco más de la persona que está al lado nuestro, de alguna decisión que nos dimos cuenta que afectó a alguno de nuestros compañeros y que existe la posibilidad de reparar. Esa es una comunidad preocupada por el buen trato. Y tenemos la certeza, la convicción, la esperanza de que la presencia de ustedes en este auditorio es un compromiso de alguna manera y es un hito de un primer paso hacia un nuevo trato”.
El doctor Miguel O’Ryan agradeció la alta convocatoria del encuentro, e invitó a todos a que reflexionemos acerca de cómo mejorar la convivencia escuchando al otro, validando sus argumentos y su sentir, aunque difieran del propio, “y cambiar la actitud, cambiar la firmeza del cuerpo y abrir la sonrisa, y empezar a hacer ese cambio que finalmente va a hacer que la relación sea diferente. La experiencia nos enseña cosas que no solo sirven, sino que además van dando más paz interior, y más alegría de lo que uno quiere. Es un mejor camino, y si logramos ir avanzando en eso, y a través de estas reuniones dando y haciendo conciencia colectiva, finalmente vamos a tener una facultad que represente un espacio donde hay gente con la que voy a pasarlo bien, voy a poder conversar, más agradable y más bello”.
Natalia Moena, autora del libro “Acompañándonos en el buen trato, una guía en el autoconocimiento y vínculos amigables contigo y los demás”, hizo una presentación tipo “stand up” de comedia, en la que no sólo invitó a hacer del buen trato una nueva “estafa piramidal” —es decir, en la que cada uno convoque a otros más, para extender este sentimiento de compañerismo y buena convivencia-, sino que además explicó la importancia de tratarse bien a uno mismo y a su propio cuerpo para estar en capacidad de compartir ese sentimiento. Para ello, invitó a los asistentes a hacer ejercicios de introspección y conciencia corporal, amenizados por certeras bromas entre medio, para luego compartir momentos de relajación con los compañeros de asiento.