La actividad se realizó el 2 de septiembre de 2026, en dependencias del Instituto de Geriatría, encabezado por el subdirector médico de dicha entidad, doctor Sebastián Rosson; por el decano de la Facultad de Medicina, doctor Miguel O’Ryan, y por la directora clínica de nuestra institución, doctora Andrea Mena.
En la oportunidad, el doctor Rosson dijo que “para nosotros la actividad docente no constituye sólo una relación con un centro formador, en este caso la Universidad de Chile, sino que es parte esencial de nuestra responsabilidad como instituto de referencia nacionales. En INGER ofrecemos una condición que es difícil de igualar en otro centro del país: podemos formar en geriatría recorriendo prácticamente todo el continuo asistencial del paciente. Así, nuestros estudiantes pueden aproximarse a la persona mayor desde la atención ambulatoria, la hospitalización de día, la atención domiciliaria, la atención cerrada, están presentes prácticamente todos los niveles asistenciales. De manera que la complejidad puede definirse muy bien en nuestra institución, siempre con una mirada íntegra, lo que nos transforma en un campo clínico valioso. Aquí no solamente se aprende a diagnosticar y tratar enfermedades, sino también a trabajar con multimodalidad, fragilidad, con cognición, con rehabilitación, con cuidados paliativos, con salud mental, con transición asistencial, con gestión de casos; así que podemos comprender a la persona mayor en toda su complejidad”
Pese a ello, añadió que “ningún campo clínico se transforma verdaderamente en un espacio docente solo por disponer de pacientes, infraestructura o una cartera de servicio, sino que lo que convierte al hospital en un centro de formación son sus docentes. Y la docencia exige algo que a veces no se visibiliza mucho: detenerse, explicar, acompañar, corregir, discutir un caso, permitir hacer preguntas y todo eso muchas veces en un tiempo muy acotado, porque hay mucha presión y silencio. Y ese esfuerzo cotidiano queremos reconocerlo hoy día. Desde el 2015, cuando se estableció formalmente la relación con la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, hemos podido abarcar políticas como geriatría, medicina interna, medicina familiar y también psiquiatría. Esto representa la construcción de una verdadera comunidad asistencial, y esa experiencia también dialoga con algo que hemos estado impulsando nosotros, a través de la recientemente creada red de institutos nacionales especializados en áreas. Como tal, creemos que tenemos una responsabilidad que va más allá de resolver una atención especializada, sino ser capaces también de formar capital humano, generar, compartir conocimiento, desarrollar modelos asistenciales específicos, ser referencia y contribuir sobre todo con nuestra experiencia al desarrollo de la política pública de salud del país. En esta red de institutos es que hemos planteado precisamente la docencia como uno de los pilares principales de trabajo colaborativo para contribuir a las políticas públicas; por eso, cuando formamos aquí a un residente o un estudiante, el impacto no termina solo aquí. Estoy convencido que ese conocimiento se desplaza a otros hospitales, a APS, a otros servicios de salud del territorio nacional. Formar especialistas o profesionales no médicos en geriatría, que hace faltan mucho, es también una manera de hacer red y ampliar nuestro impacto”.
Por su parte, el doctor Miguel O’Ryan agradeció profundamente el compromiso que tienen con la formación de los especialistas en áreas que son tan relevantes para el presente y el futuro del país. “Quiero compartir con ustedes que la Facultad de Medicina está pensando en su presente, en su futuro, hacia dónde tenemos que ir en la formación de los futuros profesionales. Estamos en permanente reflexión, porque miramos a la Universidad de Chile como una casa de estudios que está pensando al país. Y espero que ustedes se sientan parte de eso, porque contribuyen a la formación de los profesionales de salud al alero de nuestra institución”.
Ese escenario, agregó, es especialmente desafiante porque “sabemos que estamos en un sistema complejo, porque hay más de 38 escuelas de medicina en el país, donde se están formando cerca de 3.200 médicos al año; en una década habrá sobreoferta de médicos y de todos los profesionales de la salud, no hay ninguna duda. Nosotros estamos preocupados, y tenemos que ir pensando como instituciones, juntos, hacia dónde vamos a ir enmendando rumbo y camino. Y, por cierto, ir mirando hacia dónde van las especialidades. Estamos conscientes de nuestro rol, y queremos compartirlo con ustedes, apuntando hacia la excelencia, para mantener la formación de calidad que ha sido un pilar para nuestro país, reconocida internacionalmente, y que se basa en estas alianzas y colaboraciones”.
Por eso, finalizó “agradezco profundamente la contribución del Instituto de Geriatría, que junto a otros hospitales integra un gran complejo, donde la Facultad de Medicina tiene un edificio y en el que estamos avanzando hacia desarrollar centros de investigación clínica en diferentes áreas, para poner academia en este entorno. Y desde ya se los ofrecemos, para poder aportar a la generación de conocimientos en todo el espectro hospitalario de esta gran zona oriente; les pido que ustedes se sientan parte integral y no duden en golpear nuestras puertas si podemos aportar en lo que somos buenos, como es la academia”.
Por último, la doctora Andrea Mena recordó que el convenio con IGER fue el primero de su gestión en la Dirección Clínica, con residentes del PTE de Medicina General Familiar; “desde entonces la relación fue creciendo y se empezaron a incorporar los programas de Psiquiatría, Medicina Interna y Geriatría”. A ello, agregó que “estamos a la espera de lo que ocurra en el nuevo hospital porque también nos interesa que puedan venir nuestros estudiantes desde el pregrado y empezar a “enamorarse” al conocer una especialidad. Y es que una de las particularidades que tiene este instituto es que aquí definitivamente se trabaja en equipo de salud: con terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, kinesiólogos y otros profesionales. Entonces, es donde se vive de verdad este concepto de equipo de salud que nosotros tratamos desde muy tempranamente de inculcar a nuestros estudiantes, porque entendemos que es la manera en que funciona nuestra red. Así que muchas gracias por el ejemplo que dan de funcionamiento en equipo y del ambiente que se vive en este instituto”.