Según explica el doctor Retamal, la Enfermedad Bipolar tipo II se caracteriza por episodios recurrentes de depresión de intensidad variable, muchos de ellos severos, con episodios de hipomanía; es decir, aceleraciones suaves. Esto, a diferencia de la enfermedad bipolar tipo I, en la que el paciente exhibe episodios recurrentes de depresión de intensidad variable, muchos de ellos severos, con episodios de manía, es decir aceleraciones intensas.
En todo caso, no quiere decir que la EB tipo II sea una patología más suave que la de tipo I, añade el especialista: “existe un elevado peso de la enfermedad por el enorme predominio de los síntomas depresivos, que con frecuencia conduce a tratamiento iatrogénico -que lleva a efectos negativos en la salud de un paciente provocados de manera no intencional por el acto médico, quirúrgico, farmacológico o diagnóstico-, y también se produce daño neurocognitivo, metabólico y psicosocial”.
En ese mismo sentido, describe que los casos de EB II, en comparación a los EB I, son distintos: dichos pacientes se caracterizan por tener más enfermedad afectiva familiar, mayor edad al inicio de los síntomas, al diagnóstico y, por tanto, para el primer tratamiento; frecuentemente, cuentan con mejor nivel educacional, buen empleo y estatus socioeconómico más alto. Además, suelen estar casados o en relaciones estables, tienen hijos y es menos habitual que presenten obesidad.
En términos de morbilidad o desarrollo de la enfermedad, se describe una mayor patología somática, así como menos abuso de drogas y tabaquismo; más Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad, TDAH; presentación más frecuente de depresión al inicio del cuadro, y más prolongada; menos hipomanía -nivel de energía, actividad y estado de ánimo anormalmente elevado, pero de una intensidad menor a la manía-, pero sí episodios más largos y con más síntomas de depresión y ansiedad. También, menos cambios de humor con antidepresivos o estacionales; menos hospitalizaciones, más polaridad predominantemente depresiva, más frecuente curso de la enfermedad en desarrollo Depresión-Manía-Intervalo, DMI, que MDI; más frecuente ciclo rápido y más temperamento ciclotímico.
De esta forma, el doctor Retamal aclara que el tratamiento suele incluir el uso de antidepresivos y benzodiazepinas, y menor uso de litio o antipsicóticos: “los pacientes con EB II necesitan dosis más bajas de litio para proporcionar concentraciones plasmáticas similares a las de las personas con EB I”.
La obra, que cuenta con 19 capítulos y 21 autores, “está destinada a los médicos especialistas en psiquiatría y esperamos que sea de utilidad también para médicos de diferentes especialidades, psicólogos y otros profesionales de la salud mental. Probablemente lo más relevante de este libro es dejar claro que frente a una depresión no es suficiente con realizar el diagnóstico de episodio depresivo, sino que se requiere la diferenciación de otros tipos. Lo primordial es tener claro si se trata de una depresión unipolar; vale decir, aquellas que evolucionan solamente con episodios depresivos en el curso de la vida, de una depresión bipolar, aquella que en su evolución además de los episodios presenta episodios de aceleración”, finaliza el doctor Retamal.
El libro se puede adquirir en SONEPSYN Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile.