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Más noticias

Poblamiento de la Polinesia oriental

Estudio que revela conexión genética entre Rapa Nui y Hawái llega a Science

Una investigación internacional con participación del profesor de la Universidad de Chile Mauricio Moraga revela que las poblaciones fundadoras de ambas islas, separadas por unos 7.000 kilómetros, compartían antepasados comunes vinculados a Mangareva, una isla de la Polinesia Francesa. A través del análisis del ADN, el estudio reconstruye parte de las extraordinarias travesías de los antiguos navegantes polinesios y aporta nuevos antecedentes sobre variantes genéticas relevantes para la salud.

Los doctores Deisseroth, Hegemann y Nagel, ganadores del Nobel 2026 en Medicina

Podría sustentar tratamientos basados en la modulación de la migración celular

Optogenética: más allá de la neurociencia

Las posibles aplicaciones del conocimiento generado por los doctores Deisseroth, Hegemann y Nagel las explica el doctor Óscar Cerda, del Núcleo Interdisciplinario de Biología y Genética del ICBM y director de Investigación e Innovación de la Facultad de Medicina. Pero también recordando la importancia de la ciencia fundamental.

Nuevo proyecto FONDEF IDeA 2026

“Kefuri” busca transformar el procuramiento de órganos en Chile

Desarrollada por la Facultad de Medicina (FMUCH) y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, la plataforma “Kefuri” busca integrar la detección temprana y la gestión clínica de posibles donantes mediante herramientas de inteligencia artificial, con el propósito de mejorar las oportunidades de trasplante a nivel nacional.

El doctor Héctor Gatica recibió su distinción durante la celebración del XLVII Congreso Chileno de Medicina Interna

Formador de generaciones en docencia e investigación

Dr. Héctor Gatica es nombrado Maestro de la Medicina Interna 2026

Durante la celebración del XLVII Congreso Chileno de Medicina Interna, la Sociedad Médica de Santiago - Sociedad Chilena de Medicina Interna otorgó el reconocimiento al reumatólogo del Hospital Clínico Universidad de Chile. Este premio es la máxima distinción honorífica de la especialidad y destaca la trayectoria, docencia y aporte científico de quien lo recibe.

De la Sociedad Chilena de Cirugía, las doctoras Verónica Fonseca, presidenta; Lorena Pérez, tesorera, y Claudia Albornoz, directora, junto al doctor Wilfredo Calderón el día que le notificaron su designación como Maestro de la Cirugía.

Una vida de compromiso asistencial y docente

Dr. Wilfredo Calderón Ortega, Maestro de la Cirugía Chilena

De dormir en el suelo del Hospital Clínico Universidad de Chile durante sus épocas de estudiante, antes incluso de su internado y por puro amor a la que sería su especialidad, a recibir el máximo honor de la Sociedad de Cirujanos de Chile, por su contribución al desarrollo de técnicas quirúrgicas de alcance mundial y por la generosa formación de discípulos y equipos que continuarán su legado.

Reconociendo la trayectoria y trascendencia de una enorme profesión

Escuela de Enfermería celebró su centésimo vigésimo aniversario

En una solemne ceremonia, la Escuela y el Departamento de Enfermería de la Facultad de Medicina, junto al Departamento de Enfermería del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), conmemoraron 120 años de historia desde la fundación de la primera Escuela de Enfermería de Sudamérica.

La Feria Descubriendo Conocimientos propone un espacio para descubrir, experimentar y acercarse al conocimiento de manera participativa.

Ciencia para la ciudadanía

U. de Chile celebrará la tercera Feria Descubriendo Conocimientos en VM20

Con experiencias interactivas, charlas de destacados investigadores e investigadoras y actividades pensadas para todas las edades, la Universidad de Chile realizará este sábado 10 de octubre la tercera versión de la Feria Descubriendo Conocimientos. La iniciativa busca acercar a la ciudadanía el conocimiento generado en la Universidad y fortalecer su vínculo con niñas, niños, jóvenes y familias.

La profesora Denisse Karl presentó la revista “Insights in Medical Technology”, la cual dirige y que tiene como editor en jefe al profesor Enzo Aguilar y como editora ejecutiva a la profesora Macarena Lépez

“Insights in Medical Technology”

Con nueva revista, Tecnología Médica celebra su día nacional

La efeméride recuerda el 2 de octubre de 1953, cuando se consolidaron como sede oficial de la Escuela Técnica y Administración Hospitalaria, creada por la Junta Central de Beneficencia y Asistencia Social en 1948, terrenos destinados para ello en el Hospital San Borja en Santiago.

En el año del cerebro:

¿Neurociencias versus IA?

¿Neurociencias versus IA?

Entonces, la inteligencia artificial es insostenible tal como es actualmente. Algunas propuestas de solución para este desafío incluyen, dice el doctor Pedro Maldonado, académico del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina, “hacer computadores cuánticos; es decir, que utilicen la física cuántica para resolver problemas complejos en segundos”. O computación neuromórfica -tecnología que imita la estructura física y el funcionamiento del cerebro humano mediante chips y circuitos electrónicos para procesar información con mayor eficiencia-, pero la otra es inspirarse en nuestro propio cerebro, que es muy inteligente, todavía mucho más que la inteligencia artificial, y ocupa una milésima parte de energía”.

Esa es una de las líneas de investigación que están siguiendo en su laboratorio en colaboración con las doctoras Jimena Sierralta y Christ Devia: “Estamos generando pequeñas redes neuronales a partir de células cerebrales, para luego conectar esas redes a un cuerpo, a un carrito, con el cual este minicerebro puede aprender cosas. Y es que esta red neuronal, aunque más sencilla que el cerebro en su totalidad, mantiene las propiedades elementales de aprendizaje que tenemos en nuestro cerebro a gran escala. Con estos proyectos, en los que combinamos la experiencia de muchos laboratorios de nuestro departamento y de otras universidades, queremos descubrir cuáles son las bases neuronales del aprendizaje. Ahora que son eficientes y rápidas, podemos usarlas para desarrollar un mejor algoritmo de inteligencia artificial. Y en el camino, aprender cómo nosotros aprendemos y lo hacemos muy bien”.

¿Es contradictorio poner la neurociencia al servicio de la IA?

En el marco del año del cerebro en nuestro país, una iniciativa nacional para acercar la ciencia a las personas y promover el cuidado de la salud mental y cerebral, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación junto con la Sociedad Chilena de Neurociencia, acaban de culminar el Congreso de la Federación de Asociaciones Latinoamericanas y del Caribe de Neurociencias, Falan, y la Neurofest, que es la feria de divulgación científica más grande de Chile dedicada a la neurociencia.

En ese sentido, el doctor Maldonado explica que “la neurociencia ha explotado en Chile en las últimas décadas, y hay varias razones para eso: una, porque es un problema de toda la historia de la humanidad el hecho de que el cerebro tenga que ver con definir quiénes somos, por qué tenemos distintos intereses o cuáles son nuestras memorias, pero que no sepamos tanto de él como de otras partes de nuestro cuerpo. Por otro lado, en términos médicos, el porcentaje de dinero que se está dedicando a estudiar y enfrentar problemas de salud del sistema nervioso, es cada vez más grande. En Europa es más del 35% de los fondos que se destinan a salud”.

Esto, añade, porque muchas enfermedades del cerebro y del sistema nervioso no tienen cura. “Se tratan, se buscan maneras de paliar sus avances, pero no se curan. Y, por lo tanto, siguen provocando problemas; esto, sumado al hecho de que estamos viviendo más tiempo, hace que muchas de estas patologías se manifiesten más tarde. Y, en términos de monto, estamos hablando de miles de millones de euros, pues constituyen una de las principales causas de gasto en salud”.

Otra razón, sostiene, “es que todos los procesos educativos se ven desde la perspectiva de la neurociencia para entender cómo aprender y enseñar mejor, qué técnicas y procesos son más eficientes y cómo las tecnologías afectan ese aprendizaje, como el uso de las pantallas”. Y, ciertamente, eso tiene que ver con la manera en que usamos nuestro cerebro. Particularmente, hay un dato muy interesante que muestra que, en las últimas décadas y progresivamente, los jóvenes están teniendo menos capacidades cognitivas que sus padres; entonces, hay razones por las cuales es importante estudiar esto”. Por último, dice el doctor Maldonado, “hay una revolución a la vuelta de la esquina con las neurotecnologías, donde quizás ya no va a estar el cerebro encerrado, sino que va a estar abierto y conectado con máquinas que van a permitir, inicialmente, restaurar aspectos perdidos de pacientes con parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, que se van a beneficiar de esta interfase cerebro-máquina. Y en Chile creo que tenemos un problema de salud mental que tiene que ver, particularmente, con cómo funciona el cerebro, que es un problema de salud pública; también, lo que ya es una epidemia de malos hábitos de sueño, que impactan críticamente a los jóvenes y su aprendizaje”.

Todo lo anterior, señala, “hace que sea relevante para solucionar esos problemas el conocer y aumentar nuestro conocimiento en la neurociencia”. Si uno ve lo que pasa en el mundo, las enormes iniciativas científicas de los últimos años y décadas han estado orientadas al cerebro: la Brain Initiative de Obama, el Human Brain Project y el E-Brain de Europa, y el Minds en Japón, entre otras. Entonces, el Año del Cerebro tiene varios objetivos: entregar un conocimiento general sobre neurociencia para que la gente entienda por qué puede ser importante, y también recoger las necesidades de la comunidad y sus prioridades en salud en esta área, para poder apoyarlas. Este año, la Fuerza Aérea de Chile creó un centro de neurociencia y colabora con universidades para, por ejemplo, reducir la accidentabilidad. En todos los aspectos de nuestra sociedad, conocer el cerebro y el resto del sistema nervioso tiene un impacto no muy visible, porque no tiene sangre ni ambulancias, pero de alto impacto. Interés hay, y creo que el rol de las universidades y de nosotros, como académicos, es justamente interactuar con la comunidad para que la investigación en estos temas, que son necesarios, siga”.

¿Cómo contribuye Latinoamérica a la generación de conocimiento en neurociencias, dado que se destinan muchos menos recursos que en el resto del mundo?

El mundo de la ciencia es una actividad internacional. Ningún país genera conocimiento de forma aislada de los demás. El conocimiento científico básico local es indispensable para resolver problemas que quizás no se resuelvan en poco tiempo, porque a lo mejor un fármaco que sirve a una población en Irlanda no tiene la misma efectividad en China. O bien, el porcentaje de personas que tienen algún problema de salud mental no es el mismo en Chile que en otro lugar. Entonces, por eso somos parte de una comunidad, pero al mismo tiempo tenemos que ver nuestro entorno.

“En nuestro favor, como científicos chilenos, hay que decir que la ciencia tiene la misma calidad que en cualquier parte del mundo; incluso es más eficiente, porque cuando uno mira, por ejemplo, el número de papers que publicamos comparados con otros con más recursos, nosotros publicamos o hacemos más estudios, generando conocimiento local para saber qué es lo que pasa en términos neurocientíficos en ámbitos como educación, salud o seguridad laboral. Para eso, necesitamos neurociencia básica y esta conexión con el entorno”.

¿Miedo a la IA?

La inteligencia artificial hoy puede ser admirada o temida: muchos tienen la aprensión de que va a acabar con muchos puestos de trabajo o que va a dificultar el desarrollo normal de niños y jóvenes. Como científico, ¿cómo se siente usted frente a esos miedos? ¿Y cómo vamos a controlar la inteligencia artificial?

Bueno, creo que es legítimo tener aprensión y susto porque, cuando aparecen nuevas tecnologías, no sabemos exactamente cómo usarlas ni cuáles son sus riesgos. Así como nos asustó la internet cuando apareció, o el televisor. Incluso cuando comenzaron a publicarse los libros, la gente temía que nadie iba a pensar más, porque todo el pensamiento de la época estaba puesto en el papel. Eso obviamente no pasó, los televisores no acabaron con los juegos, en fin. Entonces, si uno mira nuestra historia humana sí hemos podido usar los avances de la tecnología para cosas que son entretenidas y adecuadas, y en el camino aprendemos a cómo evitar los riesgos, que los tiene. Pero también tiene ventajas. ¿Cómo entendemos cómo funciona todo para potenciar las ventajas y evitar los riesgos? Eso va a tomar tiempo; uno no puede responder todas las preguntas.

“Cuando inventaron el tractor, sí, reemplazaron a la persona que hacía los surcos con un caballo o un buey y un arado. Perdió el trabajo; pero a lo mejor esa persona luego se capacitó para manejar el tractor. Entonces, con la inteligencia artificial, aquellas cosas que son relativamente rutinarias, que son muy estructuradas, es probable que la inteligencia artificial las haga mejor que nosotros. Pero, obviamente, una gran cantidad de nuestros trabajos todavía requiere una dosis de creatividad, algo que no existe en la inteligencia artificial. Así que sí, yo creo que está bien estar asustado porque no lo sabemos todo, pero si uno mira nuestra historia, yo creo que uno debiera ser más optimista. Además, porque como todas las cosas, primero como que nos engolosinamos, como que queremos usar la nueva fórmula para todo, y de repente nos damos cuenta de que sirve mejor para una cosa que para otra. Prohibir no debe ser la respuesta, sino modular hasta que entendamos cómo sacarle el mejor provecho. Hay que pensar que, por otras razones técnicas, la inteligencia artificial no puede ser independiente de los humanos: pasa que, cuando le pedimos que intente hacer algo y lo logra de una manera que nos sorprende, creemos que se arrancó con los tarros. Pero la inteligencia artificial solo hace una sola cosa; súper bien y muy rápido, pero en algunas cosas si tú le enseñas algo distinto, se le olvida hacer lo que hacía antes. Eso no está resuelto y nadie sabe cómo resolverlo, así que todavía está en su infancia”.