“Es un reconocimiento al trabajo, la perseverancia, a los años de dedicación; lo tomo con mucho orgullo, pero también con humildad, porque también es un mensaje colectivo hacia la enfermería: que nuestra profesión tiene la capacidad y la rigurosidad para ocupar las más altas categorías, no solamente dentro de nuestra universidad, sino que también en otros espacios. Espero que sea también un aporte para las nuevas generaciones; esto ha sido una labor de muchos años de rigor metodológico, de enamorarse de la docencia y de los desafíos que a veces se presentan al tener que combinar la academia, la investigación, la vinculación con el medio, aún a costa de tiempos personales. Pero es muy satisfactorio demostrar que somos una disciplina basada en la ciencia, en el cuidado humanizado y de calidad y que con mucha perseverancia se puede llegar a nuevas fronteras”, dice, al comentar este nombramiento.
Destacada trayectoria nacional e internacional
La profesora Amalia Silva cuenta con más de 29 años trayectoria en nuestra institución, desarrollando docencia en la formación de profesionales tanto en el pregrado como de postítulo y posgrado. Ha desarrollado cargos de alta gestión académica como la primera directora del Departamento de Enfermería.
En la Facultad de Medicina ha desempeñado otros cargos de alta dirección académica, como subdirectora y directora de la Escuela de Enfermería. Es creadora y directora de tres diplomas de Enfermería, “Diploma de Enfermería en Cuidados Intensivos del Adulto y Adulto Mayor en estado crítico”, “Diploma en Manejo Integral de Personas con Heridas, Ostomías e Incontinencia”, “Enfermería Basada en la Evidencia e Investigación disciplinar en Enfermería”; este último, pionero en su temática a nivel nacional.
En nuestro plantel fue fundadora y dirigió la Revista chilena de Enfermería perteneciente a ese departamento disciplinar y, actualmente, continúa cumpliendo un papel relevante en la formación de especialidades en Enfermería de la institución.
Respecto de su aporte al desarrollo académico disciplinar en nuestro país, durante cuatro años presidió la Comisión del Examen Nacional de Enfermería perteneciente a la Asociación Chilena de Educación en Enfermería. Forma parte del grupo Coordinador Internacional de Redes de Enfermería de América Latina y el Caribe como representante de la red de Enfermería Basada en la Evidencia; además, es fundadora y coordinadora país de esta red EBE Chile.
En el ámbito de políticas públicas, ha integrado la mesa de trabajo “Manejo de Heridas Basadas en la Evidencia” del Ministerio de Salud de Chile y es asesora de la misma cartera respecto del programa de GBPC de RNAO.
A nivel internacional ha desarrollado actividades de docencia en pregrado en la Universidad Complutense de Madrid, por lo que fue investida como colaboradora docente. Ha sido invitada a brindar cursos y conferencias, entre otros al Congreso del Consejo Internacional de Enfermeras, el mayor y más relevante conglomerado profesional del mundo, para sus ediciones de Barcelona 2017, Singapur 2019, Montreal 2023 y Helsinki 2025; en este último como exponente, integrando el comité de revisión de abstract y moderando sesión de trabajo. Ha formado parte de comités científicos en diversos congresos y cursos, así como también ha participado como asesora y en comisiones de trabajo en múltiples instituciones como el Ministerio de Salud y Organización Panamericana de la Salud.
Su trayectoria ha sido reconocida Internacionalmente; su aporte a la formación de nuevos profesionales en EBE fue destacado en el artículo “How BPSO trainers suppot evidence-based nursing globally”, que fue publicado en el Registered Nurse Journal de agosto de 2018; asimismo, fue mencionada en el libro “Enfermeras con Historia” de Diego Molina Ruiz en 2019, España. Y, recientemente, fue nombrada como miembro de la American Academy of Nurses 2023, siendo la única de América Latina y Europa en este año de nominación
Ha recibido diversas distinciones: durante el último año, por el aporte formativo brindado a la comunidad funcionaria del Hospital Metropolitano de Santiago durante la pandemia, así como un reconocimiento al compromiso, entrega y apoyo demostrados hacia la Escuela de Enfermería de la Universidad Diego Portales; ambas, durante la celebración del Día de la Enfermera, en mayo de 2025.
Evidencia en la base del cuidado
Al repasar su trayectoria académica y profesional, recuerda que ingresó a la Universidad de Chile en 1994 como ayudante, para posteriormente hacer su formación de postgrado durante ocho años en España, donde obtuvo el grado de Doctora cum laude en Enfermería en Cuidados de Salud y cursó magísteres en Enfermería Basada en Evidencia, Investigación en Cuidados de la Salud y Salud Pública Internacional, para luego retornar a nuestro plantel en la categoría de profesora asistente. “Y ahí vinieron una serie de desafíos y muchas oportunidades se fueron dando, porque nuestra institución así es, brinda un abanico de posibilidades y creo que hay que tener la claridad y también el equilibrio para saber cómo tomarlas para desarrollarse y para fortalecer la academia”.
Así, optó por aportar desde la enfermería basada en la evidencia, que conoció en su formación fuera del país y que ahondó gracias a un posterior convenio con la Registered Nurses' Association of Ontario, RNAO, organización profesional canadiense que agrupa a enfermeras y estudiantes abogando por políticas de salud pública y promoviendo la excelencia clínica a través de sus Guías de Buenas Prácticas, GBP, programa internacionalmente reconocido para estandarizar y mejorar la atención basada en evidencia en instituciones de salud. La profesora Amalia Silva es líder académica en la formación y el uso de la Enfermería Basada en Evidencia, lo que ha apoyado desde el 2011 con esas GBP, llevando a su departamento a ser habilitado desde el 2017 como Best Practices Spotlight Organizations, BPSO. Gracias a ello, es anfitrión para otras universidades nacionales, actividad que ha contribuido a fortalecer la cualificación académica, maximizar los aprendizajes y experiencia de los estudiantes en el itinerario formativo, desarrollar líneas de investigación, publicaciones y postulaciones a proyectos concursables, fortalecer la agenda de trabajo con instituciones de educación superior y de salud en Chile y el extranjero y generar acciones conjuntas que fortalezcan el ecosistema nacional e internacional de la disciplina.
“Para llegar a eso hay que contar con mucha formación, y esa ha sido una de las claves para la sostenibilidad de este programa: contar con más herramientas y poder conformar la Red Nacional de Enfermería Basada en la Evidencia, que ha permitido fortalecer el cuidado basado en calidad, y enseñarlo a los estudiantes desde el pregrado, para que sean profesionales que utilicen esta herramienta en su labor diaria, no solamente las guías, sino que toda la evidencia científica que existe en el mundo. Es una filosofía del cuidado diferente a lo que nosotros teníamos”.
¿Qué falta para que otras docentes sigan sus pasos hacia la jerarquía de profesora titular?
Creo que hay que abrir esos espacios de formación, facilitarlos, porque nosotros hacemos mucho trabajo de docencia pregrado. Tenemos una carga importante en ese sentido e implica destinar mucho más tiempo, incluso personal, para poder desarrollarse en el posgrado, investigar y publicar, por ejemplo. Si bien es cierto existe una estructura de tener algunas cargas asociadas, ayudaría poder tener claridad en esto y saber también armonizar los currículos. Yo he estado disponible para el grupo, para poder generar un currículum que dé respuesta a todo lo que nos están solicitando.
En ese sentido, recuerda que “nosotros partimos en la dirección del departamento como un caso excepcional desde la Casa Central, pues en el 2014 varias escuelas de pregrado pasamos a ser departamentos sin tener, por ejemplo, académicos en las máximas categorías. A poco andar, fui la primera profesora asociada, y hoy esa jerarquía lo alcanza un número importante de nuestro claustro. Son procesos que se dan en el tiempo y que requieren la construcción de estrategias; por ejemplo, elaboramos lineamientos para lograr que nuestros docentes pudieran hacer su doctorado en el extranjero, quienes hoy ya han retornado. Son procesos largos que no se consiguen de inmediato; la idea es acompañar a las generaciones nuevas y a los profesores que vienen más atrás para que puedan cumplir estas metas; aunque ello también exige un compromiso individual”
Los desafíos
Mirando hacia el futuro de la enfermería, la profesora Silva destaca que “lo más importante que debemos hacer es la articulación desde el pregrado a la formación de posgrado. Porque eso va facilitando el paso, pasando el mensaje a las generaciones nuevas de la necesidad de continuar aprendiendo, porque esto es muy dinámico; la salud y la ciencia se mueven muy rápido. El desafío para tener un cuidado de calidad hacia la población chilena es fomentar desde el principio la investigación científica en nuestra área y esta articulación con la formación posgradual que le permita al estudiante o al futuro profesional tener una preparación mucho más específica”.
Para ello, el Departamento de Enfermería cuenta con un amplio abanico de programas de diploma, una especialidad en Enfermería Oncológica y está actualizando lo que será su primer magíster disciplinar. Lo primero, señala, es avanzar en ese ámbito, sin perjuicio de articular el pregrado con los programas de magister ya existentes, tanto en la Universidad de Chile como, eventualmente, en otras casas de estudios. Para facilitar la articulación desde el pregrado, finaliza, “estamos trabajando para que algunas de las asignaturas de esa etapa sirvan de base para continuar su posgrado, de modo que puedan ser convalidadas y gane tiempo en la trayectoria formativa”.
Finalmente, señala, “en tiempos en que la irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, TICs, replantea el rol de las personas y de los profesionales, cabe destacar que, en un mundo que envejece, aumenta el valor de la enfermería cada vez más cualificada, donde competencias ligadas a la empatía, al criterio clínico, al tacto humano y al uso rigurosos de la mejor evidencia científica disponible, no parecen reemplazables por las tecnologías cuando se trata del cuidado de las personas”.