El encuentro se realizó el 14 de enero de 2026, presidido por el decano de la Facultad de Medicina, doctor Miguel O’Ryan, junto a la prorrectora de la Universidad de Chile, profesora Alejandra Mizala, y la presencia de autoridades académicas de diversas unidades de la corporación.
Al dar la bienvenida a los asistentes, el doctor O’Ryan, saludó y felicitó a la comunidad del instituto por su nuevo aniversario, destacando los avances alcanzados durante el último año “en la consolidación de su nueva estructura basada en cuatro núcleos interdisciplinarios, en la formación de un grupo en torno al proceso integrado de formación docente, con propósito y la mirada puesta en las formas educativas del futuro”. Por ello, añadió, “quiero destacar el liderazgo del doctor Herrera, comprometido con impulsar el cambio, por difícil que sea, para lograr la modernización necesaria para el ICBM”.
Luego, se refirió a las dificultades del panorama nacional para la ciencia, comentando que “considerando las recientes noticias, se podría decir que la ciencia biomédica no es prioridad; debemos ser claros sobre esta situación y adoptar un enfoque inteligente y estratégico, tanto institucional como individual. Debemos potenciar y proyectar lo que somos: un instituto de investigación de vanguardia, lo cual requiere nuevas estrategias. No podemos conformarnos con lo que hemos hecho hasta ahora, simplemente porque no basta con ser vanguardista; sin proyectos con la financiación suficiente, un instituto de investigación no sobrevivirá. Debemos seguir trabajando juntos para revertir estas tendencias, para aumentar el capital humano joven del ICBM. Necesitamos aumentar sustancialmente el número de estudiantes posdoctorales del ICBM; más proyectos iniciales y Fondecyt Regulares, más proyectos centrales y asociativos. Les pido su apoyo para estas estrategias y decisiones, que pueden parecer difíciles y a veces arduas, pero el objetivo es uno. Preguntémonos cómo podemos mejorar y modificar nuestro ICBM para alcanzar la meta que nos hemos fijado, como es ser la institución de vanguardia para el país. Me gustaría pedir que en este período de descanso que viene también reflexionemos individualmente sobre qué podemos hacer mejor para nuestro propio desarrollo como investigador, en colaboración con colegas del instituto, del profesorado, de la universidad y de otras universidades nacionales y extranjeras. Ya lo hacemos, pero tenemos que hacerlo más y mejor. ¿Qué innovaciones puedo aportar para un proceso de enseñanza mejor y más moderno? ¿Cómo puedo contribuir más a un mejor entorno humano y a la convivencia? Estas son las reflexiones que creo que nos ayudarán a regresar este año, en marzo, a fortalecer el ICBM de cara a 2026. Sigamos avanzando juntos para ser el ICBM que el país espera de nosotros”.
Llamado a invertir en la ciencia
En su cuenta anual, el doctor Emilio Herrera se refirió, en primer término, a la reorganización estructural en cuatro núcleos interdisciplinarios, estructura final con directores electos democráticamente por cada uno de sus claustros. Luego, abordó los avances alcanzados en cada uno de los ejes de apoyo a la labor académica, en los ámbitos de investigación básica integrativa, aplicada traslacional e innovación, liderados respectivamente por los profesores Fabien Magne, Roberto Vidal y Steffen Härtel.
Así, en el primer eje relevó que “logramos un apoyo efectivo a la postulación de dos proyectos Fondecyt de Iniciación y 26 Regulares. Creamos el fondo de consolidación de competitividad para Fondecyt Regular, el cual fue asignado a cinco investigadores; modificamos los Proyectos Puente y generamos el concurso de Apoyo a Proyectos de Investigación, API, fondo que entrega ocho millones de pesos por proyecto con un año de ejecución; de esta forma, el 2025 financiamos seis proyectos de investigación básica y dos de educación y docencia biomédica.
Del segundo eje recordó que se creó, en conjunto con el Hospital Clínico y la Dirección de Investigación de la Facultad el Fondo de Investigación Asociativa, FIA, para desarrollar proyectos de mayor envergadura, con un presupuesto de 24 millones y una ejecución de 2 años; “a este primer concurso, el año 2024 postularon 10 proyectos, los que convocaron a 40 académicos de ambas unidades; al replicar la experiencia durante el 2025 con la Escuela de Salud Pública, postularon seis proyectos con 35 académicos de ambas unidades. Lamentamos poder financiar solo dos proyectos por año; sin embargo, vemos que el mejor resultado es la creación de nuevas redes de colaboración asociativa entre ciencias básicas, biomédicas, la clínica y la salud pública”.
En el tercer ámbito, el doctor Herrera destacó el ciclo de charlas de innovación del ICBM que contó con más de 10 exposiciones; la participación en diversos encuentros institucionales, “las cuales nos han posicionado como articulador interno de capacidades para impulsar innovación biomédica y conectar la academia con el ecosistema de innovación. Así, hemos incrementado nuestras postulaciones a través de apoyos específicos, que incluye asesoramiento académico en la formulación económica de los proyectos, fortalecimiento del modelo de negocio y mediación con empresas como partners estratégicos, por lo que alcanzamos a seis postulaciones al concurso FONDEF en el 2024 y a 16 el año 2025”. Asimismo, dio a conocer la modernización de la Red de Equipamiento Científico Avanzado, REDECA y de las instalaciones del Bioterio Central.
En términos de la labor docente, ahondó en los avances orientados hacia la articulación del pre y postgrado y a la próxima aprobación del Magíster de Fisiología y Fisiopatología. Además, recordó que sus académicos participan en 90 cursos de postgrado y dirigen más de 110 tesis de magister y doctorado al año. En el pregrado, añadió, el instituto está a cargo de 68 cursos con 102 secciones, lo cual demanda más de 10.000 horas directas y 30.000 horas de gestión; en ese mismo sentido, añadió que formalizaron 12 claustros disciplinares de pregrado liderados por coordinadores del ICBM, quienes participan del Consejo de Docencia de pregrado y han contribuido al ajuste curricular en conjunto con las escuelas correspondientes. Por ello, enfatizó, “necesitamos una urgente renovación académica, que hemos comenzado con el llamado a cinco cargos ordinarios de jornada completa, para los que hemos recibido 144 postulaciones, lo que demuestra el alto interés por integrarse al ICBM. A esta necesaria renovación debemos proyectarle continuidad, pero también crear los mecanismos de inserción laboral adecuados que requieren las nuevas generaciones académicas del país”.
También informó que su página web es una plataforma moderna que dialoga con la Facultad y la Universidad mediante la actualización automática de sus indicadores; la creación del comité de Bienestar; los avances en infraestructura, priorizando espacios compartidos por académicos y estudiantes, de los cuales se han remodelado 498 m2.
El doctor Herrera cerró su cuenta reflexionando que “sin un compromiso real para incrementar la inversión y flexibilizar la inserción de capital humano avanzado, la ciencia chilena seguirá operando en modo de supervivencia. Invertir en ciencia y tecnología es la vía para que los países alcancen el desarrollo; mientras los que integran la OCDE invierten en promedio el 2,7% de su PIB en I+D, la mayoría de los países latinoamericanos se encuentran bajo el 1%, con Chile estancado por más de una década en el 0.4%. Siendo optimista, esperamos que este 2026 por fin exista una mayor inversión”. A ello agregó que en Chile el Estado sigue siendo el principal financista de la ciencia, “pero con recursos que no logran acompañar el aumento de la masa crítica de investigadores, donde hemos sido testigos de la amenaza de desaparición de centros de excelencia por el cese del financiamiento basal para centros con trayectorias consolidadas en universidades estatales. Esto refleja una incoherencia estratégica del Estado, que no aprovecha el conocimiento acumulado y la infraestructura humana que tomó décadas construir. La ciencia de frontera requiere una inversión que ofrezca estabilidad y evite la precarización de la carrera científica en el país”.
La interdisciplina no es un slogan
La prorrectora Alejandra Mizala, luego de felicitar este nuevo aniversario, destacó tres dimensiones del trabajo de su cuerpo académico. “En primer lugar, la investigación como construcción colectiva e interdisciplinaria. La organización del Instituto en estos cuatro núcleos de trabajo, que se realizan en 90 laboratorios, muestra una comunidad científica amplia donde la colaboración y el intercambio entre perspectivas son centrales. Es el trabajo conjunto que asegura mucho mayor éxito en un mundo que hoy día está extremadamente competitivo y donde es muy difícil ganar financiamiento para los proyectos de investigación; y varios de esos esfuerzos, además, han logrado acercarse a la integración entre investigación básica e investigación clínica, clave para que el conocimiento dialogue con los desafíos de la salud”.
En segundo término, se refirió a la formación de capital humano, relevando la premiación de mejores tesis y de posters; y, por último, a la relación entre ciencia y país, “pues el conocimiento no flota en el vacío, se inscribe en decisiones colectivas, en prioridades, en capacidades institucionales, y en la estrategia de largo plazo, que nos faltan. Esta conexión entre vivencia, política pública y visión estratégica, es particularmente crítica en biomedicina, sobre todo en tiempos de nuevas amenazas infecciosas, por ejemplo, resistencia antimicrobiana, envejecimiento poblacional, inequidad sanitaria y transformaciones tecnológicas aceleradísimas. La interdisciplina no es un slogan, es una forma completa de producir conocimiento. El ICBM se creó para eso y es un gran ejemplo. Y hoy su propia trayectoria nos muestra que el diseño institucional importa”.
Por último, señaló que “como universidad tenemos que buscar nuevas fuentes de investigación, dentro y fuera del país también y, por qué no, también con el sector privado, porque realmente pienso que no va a haber diferencias importantes en términos del financiamiento de la investigación. Y nosotros estamos en una situación compleja, pero la universidad está comprometida a mantener el apoyo a todos sus centros de forma que puedan seguir funcionando”.
Los premiados
La actividad continuó con una entrevista en vivo realizada por Macarena Rojas, presidenta de la Asociación Chilena de Periodistas Científicos, a la doctora Cecilia Hidalgo, Premio Nacional de Ciencias y académica del ICBM por los últimos 28 años, quien recordó parte de su vasta trayectoria como investigadora y los desafíos que debió enfrentar en lo profesional y personal para alcanzar sus objetivos en la generación de conocimiento y la formación de nuevas generaciones de posgraduados.
A continuación, el doctor Carlos Olavarría, director del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, CEAZA; especialista en Ecología Molecular y Conservación de mamíferos marinos y miembro de la comisión asesora ministerial del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, dictó la conferencia magistral “Ballenas, ciencia y país: navegando entre la ecología, la política y la estrategia”.
Posteriormente, el ICBM entregó un reconocimiento a integrantes de su comunidad que se acogen a retiro; además, se realizó una exposición de posters y la exhibición de los trabajos presentados a su concurso fotográfico.
Los premiados con la distinción “Dr. Jorge Allende Rivera” a la Mejor Tesis de Magíster y Doctorado son: Mención honrosa Tesis de Magister: Andrea Paz Flores Abarca, con “In vitro Evaluation of the Neuroprotective Activity of Resolvin E1 and Nanoencapsulated Resolvin E1 on Astrocyte Reactivity”. Mención Honrosa Tesis Doctorado: Verónica Patricia Villalobos González con “Efecto del Envejecimiento en la Expresión del Receptor ScanScanvenger CD204 en Macrófagos Humanos y su Relación con la Periodontitis y Periimplantitis”. El premio a la mejor tesis de Magíster fue para Camila Ibarra Castro, con “Caracterización molecular de Pseudomonas aeruginosa resistente a carbapenémicos causante de infecciones nosocomiales en servicios críticos del Hospital de Urgencia Asistencia Pública (HUAP) durante el año 2022”. Por último, la mejor tesis de Doctorado la realizó Diego Javier Maureira Fuentes, con su trabajo titulado “Participación del residuo serina 474 en el tráfico y actividad del canal Kv3.1b”.