El encuentro fue encabezado por el decano de la Facultad de Medicina (FMUCH), doctor Miguel O’Ryan, acompañado en la testera por el vicedecano, doctor Juan Pablo Torres; la directora de Pregrado, profesora Marcela Díaz; la profesora Fabiola Cerfogli, directora de la Escuela de Tecnología Médica, y el profesor Sebastián Indo, subdirector del mismo plantel.
La directora de escuela abrió la jornada con un discurso centrado en el sentido humano y social de la profesión, subrayando el carácter colectivo del logro alcanzado: “Hoy no estamos aquí solo para cumplir con un acto formal o para entregar un diploma, estamos aquí para celebrar una victoria que les aseguro tiene un sabor distinto al de otras generaciones”, señaló la académica.
En ese sentido, invitó a las y los titulados a mirar hacia atrás y reconocer el apoyo recibido a lo largo de su trayectoria universitaria: “Este título que hoy reciben no es solo de ustedes, también les pertenece a quienes les prepararon un café en una noche de estudio, a quienes les dieron una palabra de aliento cuando el cansancio pesaba, y a quienes creyeron en ustedes desde el primer día. Este éxito es el triunfo del amor y del esfuerzo compartido”, añadió.
En sus palabras, la profesora Cerfogli enfatizó que la formación impartida por la Universidad de Chile va más allá del dominio técnico y científico, poniendo en el centro el compromiso con las personas y la salud pública: “Ser tecnólogo médico y tecnóloga médica hoy es, por sobre todo, un acto de servicio. Nuestra labor es la base de la justicia en la salud”, afirmó, recalcando la responsabilidad ética que implica cada procedimiento, examen o diagnóstico.
En esa línea, llamó a las y los nuevos profesionales a ejercer con conciencia ciudadana y sensibilidad social: “La excelencia académica no sirve de nada si no hay calidez humana. Sean ciudadanos activos, no tengan miedo de cuestionar lo establecido para mejorar la salud de nuestro pueblo y dejen que la integridad sea siempre su norte”.
Finalmente, proyectó el rol que los nuevos profesionales asumirán en nuestro país: “Desde hoy, ustedes son nuestra cara ante el país. Están preparados para los más altos estándares, pero nunca olviden que son, ante todo, personas al servicio de personas”, concluyó.
Posterior a las palabras de la profesora Fabiola Cerfogli, la ceremonia continuó con la entrega de diplomas a los 87 nuevos profesionales de la salud, quienes pronunciaron el juramento universitario guiados por el vicedecano doctor Juan Pablo Torres, ministro de fe de la instancia.
También se realizó la entrega de un reconocimiento a aquellos egresados que, durante su paso por la Facultad de Medicina, se distinguieron de sus pares por su rendimiento académico. El premio al mejor rendimiento académico de la mención Bioanálisis Clínico Molecular, Hematología y Medicina Transfusional recayó en la tecnóloga médica Javiera Castel. El mismo reconocimiento, en la mención Morfofisiopatología y Citodiagnóstico recayó en la egresada Pascale Sepúlveda. En el caso de la mención Imagenología, Radioterapia y Física Médica, el galardón se lo llevó el titulado Eduardo Ramírez. En la mención Oftalmología y Optometría, fue reconocido el tecnólogo médico Danilo Ortiz. En la mención Otorrinolaringología, el reconocimiento fue compartido entre las tituladas Valentina Miranda y Antonia Olivares. Finalmente, se retribuyó de manera especial al mejor rendimiento de la promoción 2024, premio que recayó en el tecnólogo médico Eduardo Ramírez, elegido como el mejor egresado de su generación.
La voz de una generación marcada por la adaptación
Posterior a la entrega de reconocimientos, tomó la palabra el representante de la promoción 2024, tecnólogo médico Eduardo Ramírez. En su discurso, hizo una reflexión colectiva sobre el recorrido vivido, poniendo el acento en el proceso formativo como una experiencia íntegra que trasciende la obtención del título profesional:
“Esta conclusión no se trata solo de un título o un diploma; su significado va más allá. Representa la trascendencia del paso por la universidad, las relaciones que forjamos en el camino y el carácter que moldeamos, tanto a nivel personal como para nuestra vida profesional”, manifestó, poniendo de relieve el impacto formativo y humano de la experiencia universitaria.
El recién graduado hizo hincapié en el recuerdo de los inicios de la carrera, marcados por la virtualidad y circunstancias inéditas: “Nuestro viaje comenzó en plena pandemia, lo que nos obligó a postergar el encuentro presencial y a adaptarnos a una forma de estudio que fue, por no decir menos, compleja”, afirmó. A pesar de estos desafíos, relevó cómo la generación logró forjar fuertes lazos y un sólido sentido de comunidad.
Con emoción, destacó la resiliencia como un sello distintivo de su cohorte: “Lo que ocurrió con la pandemia nos mostró que los tiempos pueden ser inciertos, pero también que somos personas muy versátiles para los desafíos que vengan. Esta formación nos entrega las herramientas para encontrar respuestas en tiempos futuros”, afirmó, proyectando un compromiso con la excelencia, la colaboración interdisciplinaria y el aprendizaje continuo.
En el cierre de su intervención, hizo un llamado al orgullo y a la proyección futura: “Este título no lo recibió nadie por regalo: lo ganamos con esfuerzo, mérito y dedicación. Siéntanse orgullosos y orgullosas de lo que son hoy y de sus ansias por saber qué les depara el futuro”, concluyó.
El sello de la Universidad de Chile en la formación profesional
Para cerrar la ceremonia, el decano doctor Miguel O’Ryan entregó su saludo a los nuevos titulados y tituladas. En sus palabras, destacó el valor institucional de las ceremonias de titulación y el rol que cumple la Facultad de Medicina en la formación de profesionales de la salud para el país: “Estas solemnes ceremonias son de los actos más relevantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, porque aquí se reconoce todo el esfuerzo que hay generación tras generación”, señaló, expresando su orgullo por presidir una comunidad académica diversa y numerosa.
El decano enfatizó que las y los titulados de la FMUCH reciben una formación de reconocida calidad, forjada en años de exigencia académica. “Han recibido una educación que, si bien pudo sentirse larga y difícil en algunos momentos, será la base de su vida profesional y de su contribución a una sociedad”, afirmó, vinculando el rigor formativo con el compromiso social.
Asimismo, subrayó las características que distinguen a las y los egresados de la Universidad de Chile: “Nuestro país requiere profesionales de calidad, con espíritu crítico, razonamiento clínico, compromiso ciudadano, capacidad de trabajo en equipo y autoformación, valores consustanciales al egresado de esta casa de estudios”, recalcó.
Mirando hacia el futuro, el doctor O’Ryan abordó los desafíos científicos y tecnológicos que enfrentarán las nuevas generaciones: “La inteligencia artificial será una herramienta de utilidad creciente, pero nunca podrá reemplazar la inteligencia y el afecto humano, tan propios de profesiones como la vuestra, donde siempre habrá una persona al frente que necesitará trato digno, empático y humano”, sostuvo, invitando a ejercer la profesión con base en la evidencia científica y el compromiso ético.
El decano finalizó su intervención haciendo un llamado a los egresados y egresadas a mantener el contacto con la FMUCH: “Esta facultad siempre será su casa. Los invito a mantenerse cerca, aportando al engrandecimiento de su carrera, de la universidad y del país”, proyectando a esta nueva generación de tecnólogos y tecnólogas médicas hacia un futuro de grandes desafíos, oportunidades y responsabilidades al servicio de la salud de Chile.