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Salud y alimentación

Son suplementos, no sustitutos

¿Has tomado vitamina C para prevenir un resfriado? ¿O creatina porque vas al gimnasio? Cada vez más personas consumen suplementos alimenticios para mejorar su salud o rendimiento. ¿Qué son, cuándo están indicados y qué precauciones se deben considerar al consumirlos?

En el marco del Proyecto 23.991 del Consorcio de Universidades Estatales (CUECH)

Facultad de Medicina recibe a delegación de la Universidad de Atacama

Con el propósito de fortalecer y consolidar los sistemas internos de aseguramiento de la calidad y de mejora continua en las 18 universidades que integran el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile fue sede de una jornada de trabajo orientada al intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de acreditación y autoevaluación institucional.

La investigación apunta a determinar los resultados de un abordaje familiar para la erradicación de la infección estomacal por Helicobacter Pylori, así como su costo efectividad.

Proyecto Fondecyt Regular 2026

Tras una política pública preventiva para el cáncer gástrico

La investigación que lideran los doctores Miguel O’Ryan y Yalda Lucero, del Núcleo Interdisciplinario de Microbiología del Instituto de Ciencias Biomédicas, en conjunto con académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, apunta a determinar los resultados de un abordaje familiar para el tamizaje y la erradicación de la infección estomacal por Helicobacter pylori, así como su costo efectividad, con el fin de sentar las bases de una posible estrategia nacional para disminuir la prevalencia del cáncer gástrico.

Andrés Couve y Cecilia Hidalgo

Inversión en conocimiento

Inversión en conocimiento

El Gobierno anunció que el 2016 sería el año de la productividad. De un año así se espera la generación de políticas cuyos efectos positivos puedan reflejarse a corto, mediano y largo plazo. Como se sabe, la baja y la pobre productividad de nuestro país no es casualidad; es consecuencia de una falta de visión y de inversión de recursos de nuestros gobiernos. Hoy estamos expuestos a un desastre similar al que sufrió el país hace un siglo con el apogeo y caída del salitre.

Al igual que el año pasado, el presupuesto para investigación enviado por el Gobierno al Parlamento no expresa voluntad alguna de transformar este deteriorado estado de cosas. Peor aún, dicho presupuesto implica un claro retroceso. Años atrás, gracias al auge del cobre, se impulsaron programas de doctorados nacionales e internacionales. Sin embargo, todavía no existe un plan atractivo para la inserción laboral de miles de investigadores jóvenes formados en el país y para el retorno de muchos otros que viajaron al extranjero. No recuperar adecuadamente los jóvenes formados gracias al Programa Becas Chile contribuye, paradójicamente, a financiar la investigación en otros países más ricos y desarrollados.

No menos paradójico resulta que, en tiempos de reforma a la educación superior, esta fuerza humana no se encuentre en el centro de la preocupación de quienes nos gobiernan y que no se la vea como una posibilidad atractiva para potenciar la calidad y cobertura de la educación nacional.
Igualmente insólito es que, conocidas las urgencias de descentralización del país, no se generen políticas robustas para la creación de grandes centros de investigación regionales en nuestra rica y diversa geografía.

En situaciones mucho peores, países que hoy admiramos han encontrado en la inversión en conocimiento la posibilidad de crear futuro. Para que la investigación participe activamente de la productividad y del progreso de la nación se requiere una mirada amplia y de largo plazo, con programas de apoyo que sean coherentes y perdurables en el tiempo. Tenemos personas calificadas, pero no la tranquilidad y seguridad que se requieren para que ellas y ellos alcancen todo su potencial creativo. Es claro que si queremos generar las condiciones culturales necesarias para que en el futuro se produzcan bienes públicos que beneficien a toda la comunidad, se debe incrementar la formación e investigación en ciencia básica y en disciplinas fundamentales en todas las áreas. Todo esto lo sabemos.

¿Qué esperamos, entonces? El actual es un momento histórico. Nunca antes Chile había mostrado tanta capacidad para participar de la producción de conocimiento en el mundo, como recientemente lo han destacado revistas científicas de primera línea, tales como Science y Nature. Pero nunca antes se estuvo tan expuesto a perder lo ganado y a dejar que este momento de la investigación nacional pase sin pena ni gloria. Lo que está en juego no es el interés de un grupo de investigadores acomodados en sus laboratorios y universidades. Lo que está en juego es, justamente, lo contrario: que la investigación impacte fuera de las parcelas protegidas existentes, crezca y entregue horizontes a las nuevas generaciones, y beneficie a toda la ciudadanía. Se trata de participar en la construcción de un país desarrollado de manera orgánica y consistente.

Andrés Couve; Cecilia Hidalgo
Universidad de Chile

Juan Manuel Garrido
Universidad Alberto Hurtado

Alexis Kalergis; Luis Larrondo
P. Universidad Católica de Chile

Ramón Latorre
Universidad de Valparaíso

Carolina Torrealba; Tomás Pérez-Acle
Fundación Ciencia & Vida

Osvaldo Ulloa
Universidad de Concepción