La actividad se realizó durante la sesión ordinaria del 2 de abril de 2025 de la Academia de Medicina de Chile, encabezada por su presidente, doctor Fernando Cassorla -miembro del Instituto de Investigaciones Materno Infantil, IDIMI, de nuestro plantel-, y de la cual el doctor O’Ryan es miembro de número.
En su presentación, el decano se refirió a las reflexiones y propuestas que contendrá el documento próximo a ser publicado “Visión 2050: una revolución en la medicina académica para una mejor salud”, emanado de su labor como parte del Advisory Board para América Latina del British Medical Journal, BMJ, y de la comisión convocada por su editor en jefe, Kamran Abassi, para reflexionar sobre el futuro en esta temática, desde una perspectiva más global.
“La tesis fundamental es que la medicina académica se encuentra “rota”, como lo expresó Abassi en una provocativa editorial, a consecuencia de lo que él identificaba como incentivos perversos, desbalances profundos de poder, deterioro en las carreras académicas, financiamientos restringidos y excesivas presiones sobre los servicios de salud, a lo cual se ha sumado, más recientemente, un fuerte cuestionamiento al valor de la ciencia”, explicó el doctor O’Ryan.
Por ello, y junto a las doctoras Sonia Saxena, profesora de Atención Primaria y directora de la Unidad del Imperial Child Health, en el Imperial College de Londres, y Fran Baum, cientista social en Salud Pública y directora del Instituto Stretton de Equidad en Salud de la Universidad de Adelaida, Australia, en primer término, emanaron el editorial “¿Time for a revolution in academic medicine?”, con el objetivo “ambicioso, de ni más ni menos que el revivir la medicina académica, redefiniendo su rol para las décadas que vendrán, gatillando una discusión a nivel global; básicamente, el analizar que está funcionando, qué no y cómo se debe arreglar, realineando su rol y funciones para asegurar su relevancia para el futuro”.
En dicha publicación, plantearon que “entendemos a la medicina académica como la integración de “Academia” y “cuidado de la salud”, con el objetivo central de “mejorar la salud y bienestar de la población y del planeta buscando la equidad, a través de la formación de profesionales y avanzando conocimiento”. Esto, en base al principio fundamental que debe servir tanto a la academia como a la medicina, combinando ciencia, ética, humanidades y ciencias sociales, y promocionando el aprendizaje a lo largo de la vida.
De la misma manera, en ese texto convocan a participar en este diálogo no sólo a la comunidad académica, sino que también a quienes dirigen organizaciones relacionadas al área de la salud, los responsables de formular las políticas en el área, trabajadores de la salud, estudiantes de medicina, organizaciones públicas y privadas quienes financian y patrocinan la investigación médica, las sociedades científicas/médicas y las revistas médicas. Además, relevan los que consideran que son los principales desafíos para la medicina académica, como es el desalineamiento entre las instituciones académicas y las instituciones de salud; la “corporatizacion” creciente de universidades; las interacciones insuficientes y falta de objetivos comunes entre la educación superior y sistemas de salud; las diferencias entre los factores impulsores de las agendas científicas y la generación de nuevo conocimiento; el financiamiento desigual a nivel global; la disminución de la relevancia de la investigación en su relación con las necesidades en salud; la creciente desvinculación entre la enseñanza, la clínica y las actividades de investigación en las facultades de medicina y, por último, la fragilidad en las carreras académicas dado por una falta de incentivos y recompensas que sean atractivas para las nuevas generaciones entre otros factores.
Las bases para el cambio
A ello, el doctor O’Ryan añadió que las preguntas fundamentales que esta comisión pretende abordar en su consulta a potenciales contribuyentes, grupos regionales y personas invitadas son: ¿Cuál es la visión para la medicina académica en una época de cambios vertiginosos? ¿Cuán saludable está al día de hoy y está mejorando o empeorando? ¿Qué desafíos debemos abordar primero? ¿Qué estrategias, políticas u otras acciones se requieren para una reforma urgente o progresiva?
Pero, además, señaló que “se nos urgió a reflexionar sobre cuales podrían ser propuestas concretas a la luz de lo expuesto, y así iniciar la discusión global. Es así como avanzamos un documento de análisis, por publicarse, como es “Visión 2050: una revolución en la medicina académica para una mejor salud”.
Allí, dio a conocer que se “revisitan los diagnósticos presentados en la editorial mencionada, con la irrupción ineludible de lo que muchos consideramos un ataque directo a fundamentos académicos y de salud en Estados Unidos, evidenciado ya, en el corto plazo, con una disminución severa de financiamientos, despidos, y restricción a las libertades de expresión, entre otros”.
Para ello, en primer término, hicieron una revisión de las conclusiones del grupo de trabajo International Consensus to Revitaliza Academic Medicine, ICRAM, establecido en el año 2003, al alero también del BMJ y otros 40 colaboradores, que tuvo como producto principal la proyección de cinco posibles escenarios para el año 2025. “Es importante señalar que desde entonces han ocurrido cambios importantes: pandemias de proporciones, conflictos y desplazamientos masivos, patrones climáticos extremos y la irrupción de la tecnología, especialmente la digital como la inteligencia artificial, tanto en su relación con las formas de enseñanza como en los objetivos mismos de formación de los futuros profesionales”.
Así, llegan a proponer cinco principios rectores, “mirando al futuro, una especie de “vuelta a los fundamentos esenciales”, dijo el doctor O’Ryan: en primera instancia, “una medicina académica que tenga como su foco esencial el de “resultados de salud” de la población y el planeta”. Luego, “el necesario alineamiento entre los objetivos de la medicina académica y aquellos de los sistemas de salud”; en tercer término, “cimentar rol de la ética, de la participación y el valor de la relevancia de lo que se hace y enseña”. Posteriormente, “promover la equidad en la producción de resultados en salud, siendo la medicina académica un motor como, por ejemplo, fomentando la generación de capacidades a nivel global”. Y, por último, “la necesidad de que cuando pensemos en el desarrollo de la medicina académica en nuestras propias realidades locales, visionemos que debe tener real impacto”.
Por último, expresó que “nuestra visión para el 2050 es un llamado a trabajar con todas las partes interesadas para promover la salud y el bienestar de las personas y el planeta, y que debiese convertirse en un movimiento revolucionario para resucitar sistemas hoy quebrados. Para lograrlo se requiere focalizar en las necesidades de un mundo que sufre de cambios climáticos y una población en proceso de envejecimiento, con una carga importante de enfermedades crónicas, todo lo cual incrementa las inequidades. La generación de evidencia necesaria para apoyar los esfuerzos para mejorar la salud y equidad en salud, así como la experiencia y el conocimiento provenientes de la educación superior son imprescindibles para progresar en ciencia y en el cuidado. Necesitamos forjar más talento alrededor del mundo para generar una estructura de carrera académica sostenible para quienes elijan este camino, incrementando también las capacidades y competencias en investigación, así como en las profesiones médicas y de salud. Ante la escasez de recursos, la comprensión de los factores determinantes para una mejor salud y las medidas más costo-efectivas para abordarlos se hace crítico. Una medicina académica renovada conducirá cambios positivos para el mundo real, dejando de ser un concepto abstracto, desalineado con lo que más importa a los pacientes y las personas”.
Al concluir, el doctor O’Ryan respondió inquietudes de sus pares en la Academia de Medicina, orientadas principalmente a conocer posibles propuestas para incentivar la participación y permanencia de las nuevas generaciones en el mundo académico.