La tecnóloga médica Katherine Ponce, subdirectora del Centro de Oncología Preventiva, inauguró el taller con un emotivo discurso en el que destacó la importancia de la prevención y el acceso a exámenes oportunos, como el Papanicolaou (PAP) y el test de VPH, herramientas fundamentales para reducir la mortalidad por esta enfermedad. “Nuestro trabajo en el Centro de Oncología Preventiva consiste en entregar resultados diagnósticos a miles de mujeres del sistema público, con el firme compromiso de combatir esta enfermedad mediante la detección temprana”, señaló.
Asimismo, agregó que “como ya muchos saben, nuestro laboratorio se encuentra en el tercer piso de esta facultad. Al estar ubicados en un entorno educativo, nos hemos inspirado para organizar esta actividad de extensión abierta a todo el público, pues consideramos que la salud sexual y los exámenes preventivos son herramientas fundamentales para salvar vidas”.
El Centro de Oncología Preventiva
La primera charla del evento estuvo a cargo de la doctora Carla Molina, directora del Centro de Oncología Preventiva de la Facultad de Medicina, médica cirujana y anatomopatóloga de la Universidad de Chile.
Durante su intervención, repasó los orígenes del centro, remontándose a la década de 1960, cuando el doctor Rodrigo Prado, figura clave en su fundación, introdujo en Chile el modelo canadiense de pesquisa de esta enfermedad: “El doctor Prado fue el alma de este proyecto, trabajando incansablemente para establecer el Laboratorio de Referencia Nacional, que luego evolucionó en el actual Centro de Oncología Preventiva”, explicó. “Dedicó su vida a fortalecer la salud pública, formando una red nacional de laboratorios que hoy abarca desde Arica hasta Punta Arenas”, agregó.
En sus inicios, el programa enfrentó múltiples desafíos, como la escasa especialización en citología entre los patólogos y la necesidad de capacitar a tecnólogos médicos y ginecólogos. Sin embargo, con el tiempo, se consolidó una Red Nacional de Laboratorios que permitió extender la cobertura, logrando avances significativos en la detección temprana del cáncer cervicouterino.
Actualmente, el Centro de Oncología Preventiva procesa más de 200.000 citologías al año, brindando cobertura a siete servicios de salud del país y formando a estudiantes y residentes en patología: “Nuestra misión sigue siendo la misma: abordar el cáncer cervicouterino como una prioridad en salud pública, con un enfoque en la prevención y la educación”, afirmó la doctora Molina, citando las palabras del doctor Rodrigo Prado, y concluyendo así su presentación.
Cáncer cervicouterino: Un problema de salud pública
Así se tituló la segunda charla del evento, a cargo de la matrona Gina Merino, referente técnico nacional en cáncer de mama y cervicouterino del Departamento Nacional de Prevención y Control de Cáncer del Ministerio de Salud (MINSAL).
En su presentación, la matrona presentó una detallada exposición sobre la situación actual de esta enfermedad en el país, destacando que el cáncer cervicouterino constituye un problema de salud pública: “Este tipo de cáncer es el cuarto más frecuente en mujeres, con una tasa de 11 casos por cada 100.000 y unos 1.600 nuevos casos al año”, señaló. “Pero lo grave es que, a diferencia del cáncer de mama, este es completamente prevenible, y aun así tiene peor supervivencia: 62% a 5 años versus 79% en mama”.
Asimismo, puso énfasis en la importancia de los sistemas de registro para evaluar el desempeño de las políticas sanitarias, señalando que “en Chile no tenemos un registro nacional único, pero con los datos de hospitales y mortalidad —donde Chile tiene buena calidad— estimamos que hay 14.000 casos anuales de lesiones preinvasoras. De ahí la urgencia de mejorar el tamizaje”.
En ese sentido, la experta detalló los avances que se han realizado, en línea con la Estrategia Mundial de Eliminación de la OMS. Sobre la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), uno de los principales desencadenantes del cáncer cervicouterino, expresó que “actualmente tenemos un 85.5% de cobertura en niñas, cerca de la meta del 90%. Pero no podemos bajar la guardia: hay que seguir hablando de VPH y sexualidad con adolescentes”.
En relación con la detección temprana, “durante 2024 llegamos al 57% de cobertura en tamizajes (PAP, test de VPH y autotoma). La pandemia nos golpeó, pero vamos recuperando terreno. El desafío es llegar al 70%”, explicó. Mientras que, sobre el tratamiento, precisó que “el 93% de las mujeres con lesiones preinvasoras recibe tratamiento oportuno gracias al GES, pero cualquier retraso —incluso de semanas— impacta en su pronóstico”.
“Estos datos reflejan inequidades”, afirmó, relevando las brechas existentes: “El 80% de los casos globales ocurre en países de ingresos bajos o medios. En Chile, las mujeres con trabajos informales o menos acceso a salud preventiva son las más afectadas”.
Por esta razón, la matrona Gina Merino cerró su conferencia con un llamado a la acción: “Que hoy estemos hablando más sobre este cáncer, y que deje de ser considerado ‘el hermano pobre’ de los cánceres ginecológicos, es un avance. Sin embargo, necesitamos mayor conciencia, mejor acceso y datos más precisos para reducir la mortalidad a menos de 4 muertes por cada 100.000 mujeres para el año 2030”, concluyó.
El taller continuó con las charlas del tecnólogo médico Kenneth Walker, gerente médico de Alatheia Medical S.A.; la matrona y psicóloga Marisa Villagrán, subdirectora del Departamento de Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido de nuestra facultad; y de Consuelo Silva, periodista y autora del libro “Ni promiscua ni cornuda, tengo papiloma”.
El cáncer cervicouterino es prevenible y tratable si se detecta a tiempo. Por ello, el Centro de Oncología Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, reitera la importancia de:
- Realizarse el PAP o test de VPH según indicación médica.
- Fortalecer la educación en salud sexual y reproductiva.
- Fomentar la participación de equipos de atención primaria en la pesquisa activa.